
viernes, 10 de abril de 2009
jueves, 9 de abril de 2009
El Poeta y la Puta
-Dame un euro-¿Ehhhh?. ¿Solo un euro?
-Eso bastará, de hecho debiera pagarte yo a ti
-Ni hablar, quiero que me cobres como a los demás.
-¡Antes muerta!. Tu no eres como los demás, no entiendo la mitad de tus palabras, pero me gusta oírte hablar despacio, respetas las palabras, las piensas, y me haces sentir cosas, me siento importante al hacerte feliz.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
El Poeta y la Puta
-Dame un euro-¿Ehhhh?. ¿Solo un euro?
-Eso bastará, de hecho debiera pagarte yo a ti
-Ni hablar, quiero que me cobres como a los demás.
-¡Antes muerta!. Tu no eres como los demás, no entiendo la mitad de tus palabras, pero me gusta oírte hablar despacio, respetas las palabras, las piensas, y me haces sentir cosas, me siento importante al hacerte feliz.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
El Poeta y la Puta
-Dame un euro-¿Ehhhh?. ¿Solo un euro?
-Eso bastará, de hecho debiera pagarte yo a ti
-Ni hablar, quiero que me cobres como a los demás.
-¡Antes muerta!. Tu no eres como los demás, no entiendo la mitad de tus palabras, pero me gusta oírte hablar despacio, respetas las palabras, las piensas, y me haces sentir cosas, me siento importante al hacerte feliz.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
Normalmente mis clientes me hacen sentir mal, cuando acaban se quedan mudos, como arrepentidos de haber estado conmigo, se visten y se van sin mirarme, o se duermen entonces se me queda un hueco en el pecho, porque me siento utilizada como una colilla ya apagada, me gustaría oírles decir cualquier bobada.
–Yo vengo a comprar tus caricias, no ha enamorarme, quiero romper mi soledad, si te pago solo un euro, no me sentiré bien, habrás pérdido tu tiempo y yo mi dignidad, puedo pagarte bastante más y sería justo hacerlo. Mis lectores empiezan mis libros de poesías y los dejan a la mitad encima de la mesilla, o se aprenden burdamente cuatro frases para recitarlas a sus amadas. Tu me escuchas atenta, con esos ojos tan abiertos, tus caricias son la poesía de mi piel, su precio es infinito.
-Fóllame otra vez y págame infinito entonces.
-¿Sabes? Eres incorregible, me callaré y entonces sin el pago de mis palabras deberás cobrarme lo que es debido.
La puta lo miró divertida.
-Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.....
-¿Tienes contestación para todo eh? pero no pares la poesía, debe escucharse entera.
-Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que me calle con el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.
Neruda
El poeta arrancó a la puta unas lágrimas y sintió como la inspiración se retorcía en su interior al ver como la emoción se adueñaba de aquella cara, y se inundaban aquellos ojos tan abiertos.
Lo que le gustaba de ella, es que era así.
miércoles, 8 de abril de 2009
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