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miércoles, 22 de febrero de 2012

Aleteo de una Mariposa Borracha

Ayer me emborraché..... Sí ayer, me emborraché.
Todo daba vueltas en mi alrededor inmediato. Me hacía tanta gracia que las paredes de mi habitación diesen vueltas, que decidí poner la música a todo volumen e intentar alcanzar las paredes con mis dedos.
Iba tan rápido que sin darme cuenta despegué.....
Durante el vuelo pensaba en cual sería mi destino.

Pero enseguida lo supe. Estaba en tu habitación, frente a tu cama, tu dormías tranquila. Incluso dormida eres insoportablemente preciosa.


En ese momento bendije a la luna, porque un rayo azulado me dejó ver solo tu cuerpo en aquella obscuridad, bendije a la oscuridad por no ser muy severa y dejarme ver tus labios inertes, reposando tranquilamente.


Pero al acercarme a besarte tropecé con la cama de mi habitación y caí. Con el mareo tuve que levantarme del suelo.

La lluvia al chocar con la ventana, repetía tu nombre, tan estrepitosamente, que se colaba en mi mente y junto con el alcohol golpeaba mi ya tocada cabeza. Me di cuenta de que algo sonaba mas alto que la música e incluso mas que la lluvia en la ventana. Eran mis lágrimas cayendo encima de las ya lloradas. Cuando el alcohol dejó de emborronar mis ojos, descubrí que en cada lágrima estabas tu dormida en tu cama, lo que hizo que se cerrase el círculo y que cayesen mas lágrimas.
Solo en mi habitación otra vez después del vuelo, con la mirada perdida en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de la ventana, me siento incompleto.
Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que me hace sentirme vivo.


Cierro los ojos y ahí estas, a mi lado.
Aún no puedo verte pero siento tu presencia, un agradable calor que me indica que estas conmigo.
Mis labios se fruncen en una sonrisa al captar tu perfume, cálido y suave. Inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma similar a la canela, ese perfume 'Anais' que tanto te gusta, que te acompaña.
Concentrándome un poco mas capto sutiles diferencias en el perfume que satura mi olfato... el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma cálido de tu escote...
Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.
Escucho tu respiración.
Cerca, muy cerca.
La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el limite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse, siempre lo hace en estos momentos. Mi sonrisa se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece y se gira hacia ti, no puedo, ni quiero, detenerlo.
Ahora te siento aún mas cerca, enfrente de mí.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo.
Siento como tu mano acaricia sutilmente mis labios, la sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro. Es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa.
Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.
Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía.
Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos azules casi transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados. Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto.
Nuestros labios por fin se tocan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas eléctricas imperceptibles que recorren mi columna.


La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios.
Mis manos recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa.


Mi mente se ve asaltada por un millar de sensaciones placenteras y el mundo desaparece, solo estamos tu y yo. Nos fundimos en uno, deseo que suceda. Por un momento formamos parte de un mismo ser, en cuerpos separados. Dos cuerpos unidos por un sentimiento mas fuerte que la razón. Presiento que has cerrado también los ojos, he podido notar el aire de tus pestañas, cerrando los párpados, disfrutando tanto como yo de las sensaciones que recorren tu cuerpo. El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda.


Los dos nos separamos a la vez, sintiéndonos felices, amados. Tu abres tus ojos y los clavas de nuevo en mis cerrados párpados. Sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad. Abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza.

Abro los ojos para verte... y me encuentro de nuevo en mi habitación. Solo, pero feliz porque sé que no lo estaré siempre. Sé que cuando te vea, todo se hará realidad, que tu me amas tanto como yo te amo a ti.
Ayer me emborraché, pero fue de alcohol y no de tus besos.

Sonriendo, me aparto de la ventana, a escribir esto para ti.

domingo, 19 de febrero de 2012

Enemigos Comunes

  • Los enemigos de mi amigo son mis enemigos, pero si los enemigos son comunes el caso cambia......

La economía precaria. De este modo hemos compartido una tienda de campaña bajo las estrellas y no te has ido al albergue.

El frío. Por él te has metido en mi saco de dormir y te has acercado a mi cuerpo para sentir su tibieza.

El miedo. Por eso has hundido tu cabeza en mi pecho. Dejando que mis latidos te tranquilizen

La curiosidad. Ella ha hecho que rozases suavemente tus labios con los mios, esperando sentir el sabor que aún no conoces.

El deseo. Hizo que abrieses los muslos y profanasemos juntos tu cuerpo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Soñar que estaba soñando.

Te he descubierto y por lo tanto ahora te delato.

Al principio la sospecha en mi interior era fugaz, luego se ha acelerado de una forma exponencial, cada vez que te miro, mis ojos se quedan paralizados atrapados en los tuyos, el tiempo frena su inercia, mis labios se resecan, mi mirada se queda anclada en tu cuerpo, tragando saliva y ayudado con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú resbaladiza como siempre te escapas entre las mallas y vuelves al profundo azul, tus tostadas y torneadas piernas van mutando hasta transformarse en una gran cola de sirena plateada, que gira sobre si misma a velocidad vertiginosa y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.

Si, tu me hipnotizas profúndamente.

Y ahora me acaricias con tus guantes de seda, como tu sangre pura de mujer enamoradiza, me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de pétalos de jazmín, acercas tu rostro al mío y noto que el mundo desaparece poco a poco, mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, lava y hierro fundido, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regala mi intuición, de mi paladar brotan un torrente atropellado de invisibles palabras, esas diminutas partículas del lenguaje que fluyen sin tiempo ni distancia, encarceladas toscamente en mi mente para que, un día se escapen y avancen desnudas a través de un río en mitad del desierto, dibujando complicados jeroglíficos sobre sus arenas de silencio.
Has intentado engañarme, buen intento pero no has podido ocultar la explosión de color de tu rostro, ni el olor a polvo de estrellas que emana de la carne de tus muslos, ni tapar la perfección de tu sonrisa celeste, ni la sensación de orden que emanan de mis dedos, abriéndose paso entre tu pelo como si fuese el oleaje del líquido elemento para refugiarse por fin en tu húmeda y temblorosa nuca mientras se desata un archipiélago de gotas de sudor perlado que se reparten alegres en tu espalda preconizando un huracán de lujuria encendida.


Por fin, un beso el tuyo.

Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos, el suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos en medio de un torbellino, a un vacío de color blanco, lleno de luz, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, zambulléndonos en la infinidad de los siglos, manchados por el polvo gris de la Luna con el que tantas noches ella nos cubrió la piel, diluyéndonos en la inmensidad de años en los que nuestro amor durará.

Perdurará para siempre, pues el tiempo contigo se ha detenido, ha frenado bruscamente para derramar lágrimas de plata, los sueños de un hombre enamorado por fin se han hecho realidad.
Pero este hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, me despierto como tantas otras veces de mi doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración de ver que vivo un sueño dentro de otro, tal vez un día de estos tantee mi pecho con la mano y descubra que mi corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, tu me regalaste, el tuyo.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Crónicas de un principe

Estaba bañándome totalmente desnudo en un lago, entre unos nenúfares de colores, de repente noté una opresión en los omoplatos y me sentí transportado hacia el cielo, estaba acostumbrado a saltar pero la distancia con el suelo equivalía a varios pisos de altura, al girarme comprobé que estaba asido por una especie de pinzas recubiertas de porcelana con una substancia brillante de color rojo intenso, un montruo horripilante con la boca pintada del mismo color, me estaba mirando atentamente...


Sus primeras palabras fueron

-¡Puajjjjj! ¡Pero que ascoooo!

Luego se puso a hablar solo en una especie de jerga en la que me pareció entender que yo le daba una repulsión terrible. ¿Por que me había cogido entonces?
Acercó su enorme boca, unos dientes perfectos blancos pero afilados se aproximaban, pude oler su aliento y ver su campanilla, comprendí lo que me iba a pasar y mi vida pasó en un segundo, como en una película mis refrescantes baños en el lago los días de verano, mis serenatas a la luz de la Luna, las fiestas con mis amigos, iba a ser comido.

Un poco tarde descubrí que esta especie de monstruos también era peligrosa para nosotros, el caso es que ya cerré los ojos me encomendé al Dios de la laguna el monstruo en lugar de tragarme colocó sus inmensos labios en los mios y me pasó la lengua babosa por toda mi cara, ahogó mi grito ¡Que ascooooo! creo que ha sido el peor momento de mi vida, estaba claro que no me iba a matar de golpe, me esperaba una muerte lenta a base de ser chupado como un caramelo por aquel largo y húmedo apéndice, seguramente extraerían toda mi substancia antes del fatídico momento.
Lo curioso del caso es que el monstruo empezó a gritarme con una voz chillona.
-Bueno ¿te conviertes o que?



Yo lo único que pude hacer es asentir con la cabeza y croar dulcemente diciendo:
-Ya va, ya va.
Entre beso y beso .

sábado, 12 de noviembre de 2011

No las encuentro ¿podeís ayudarme?

Por más que las busco.
He perdido mis manos frías, me gustaría saber quién me las ha quitado, sin ellas me siento como un insecto despistado, solo, en mi habitación, revoloteando con la mirada extraviada en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de los traslúcidos cristales, me siento terriblemente incompleto.

Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que hace que me sienta vivo. Cierro los ojos, quizás estés ahí, a mi lado. No puedo verte pero presiento un agradable calor que me indica que estas cerca, ya llegando de no se donde.
Mis labios sonríen tontamente (también me desobedecen por supuesto), debieran estar apretados, concentrados, pero no, captan tu perfume, cálido y suave, inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma, perteneciente a no se que pétalos de una flor embriagadoramente olorosa.

Mi cerebro parece ser que se ha estropeado también, concentrándome un poco mas, capto o quizás imagino, sutiles diferencias en el perfume que invade mi olfato, el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma de tu escote, mezclado por el que se escapa a través de tu cuerpo, surgiendo entre tus muslos, impregnando tu delicada ropa, en tu excitación silenciosa.

...Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.....

Escucho tu respiración. Cerca, muy cerca. La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el límite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse exponencialmente, siempre lo hace en estos momentos, me dedico a escuchar secretamente mi interior.

Sonrisa que se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece por enésima vez y se gira hacia ti, no puedo ni quiero detenerlo. Ahora te siento aún demasiado cerca, enfrente.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo. pero si noto la pesada gravedad, como la que ejerce la luna llena sobre el mar.

Siento dentro de mi, como crece la marea, como se ahuecan mis tejidos bajo la piel, percibo tu mano acariciar sutilmente mis labios, esa sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro, marcándome la mejillas, es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa. Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.

Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence, por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía. Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos color azul transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados.

Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces, mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto. Nuestros labios por fin se rozan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas que recorren mis vértebras, estremecimientos que me sobrecogen.

La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios, mis manos que ya no están frías recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa, como hecho a faltar esa fría temperatura de las manos, que te hacía estremecer.

Asaltado militarmente por un millar de sensaciones placenteras, el mundo desaparece, te pregunto mentalmente, que hacen mis manos, ya no las controlo, las yemas de mis dedos me dicen que cierras los ojos, cerrados los mios desde el principio, supongo que disfrutas tanto como yo de las sensaciones y mareas incontroladas que nos recorren.

El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda, los dos nos separamos a la vez, sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad, abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza, abro los ojos para verte...
Me encuentro de nuevo en mi habitación, solo, pero eso si, sin mis manos frías.

lunes, 24 de octubre de 2011

El Beso del Socorrista







Juaaaaaanmaaaaaa !! ayuda!! veeeen por favor !!

La mujer muy delgada de unos 70 años, de piel quemada por el sol, yacía en la orilla inerte, la tendí boca arriba, vomitaba algo de agua de modo que torcí su cabeza hacia un lado, dejando que expulsara parte del agua salada alojada en su interior.
Bajé los tirantes de su traje de baño para que no oprimiera su torax, le saqué la dentadura postiza, que andaba ligeramente suelta en su boca de labios amoratados, con el pulgar estiré la lengua hacia abajo, para intentar que el aire fluyera en aquellos pulmones gastados.
Me arrodillé junto a ella, le coloqué una mano en la nuca, la otra en la frente, elevando ligeramente la de la nuca y empujando con la de la frente, su extensión de la cabeza era perfecta, su cabeza no pesaba casi nada.
En esta posición, bajé la mano de la frente hacia la nariz y con dos dedos la ocluí totalmente. Llegué al punto que más me gustaba inspiré todo el aire que pude, ese aire que iba a compartir con esa anciana, apliqué mi boca a la suya y soplé con fuerza.



Fui moderando la cantidad y fuerza de mi soplido, no se como, tenía un sexto sentido que casi sin pensar, me hacia insuflár el aire justo, aunque en este caso mis pulmones hacían todo el trabajo, metiendo a presión el aire en los suyos.
Retiré mi boca y comprobé que salía mi propio aire, el que había depositado con energía y con esperanza, por su boca salía perfectamente, cada 5 segundos, le insuflaba aire, al cabo de 10 inyecciones de aire, noté una reacción espasmódica en su torax y abdomen, un vómito de agua salada y saliva inundó mi cara, sonreí estaba salvada, nada en este mundo era mejor que esto.
Luego sus ojos llorosos, de mirada extraviada, ese agradecimiento visual, lento, entre asustado e incomprensible, había salvado otra vida, el corro de bañistas cuyos rostros reflejaban angustia, me felicitaron, dándome palmadas en la espalda, mientras unos chicos de una ambulancia, se llevaban a la mujer en una camilla, antes de llevársela, ella pasó su mano rugosa por mi rostro.

La verdad es que tenía facilidad para el 'boca a boca', creo que por alguna razón inexplicáble, había entendido perfectamente el comportamiento de los pulmones, podía adaptarme a la respiración de los demás, el secreto era el ritmo, no enviar más aire del necesario, hacer que los pulmones de la víctima, les gustase respirar mi aire, seducirlos con ese oxígeno ya calentito que yo les enviaba, este verano que ya acaba había salvado a doce personas, había conseguido una cierta fama e incluso tenía una oferta para trabajar en una piscina de gente adinerada, luego algunos de aquellos que había salvado sus vidas, me visitaban en la caseta y me traían algún refresco, mientras me explicaban sus proyectos, que ya no fumaban, ni bebían, como si sus pulmones me pertenecieran un poco, en definitiva este trabajo de socorrista en la playa me encantaba.

Aquella tarde, ya estaba cerrando la caseta, en el momento que estaba alojando la llave en la cerradura, se acercó una chica, vestida solo con un bikini, un pareo en la parte inferior y un bolso grande de playa. Era una de las casi ahogadas de este verano, la reconocí inmediatamente, una mujer bastante joven, de frente despejada francamente bella, reconozco que mientras la salvaba en su día, tuve que hacer algún esfuerzo para no fijarme en su cuerpo, en sus curvas de mujer y su piel de bronce.

-Por tu culpa, ya no me gustan los besos de mi novio. Desde que me besaste, sentí tu aire en los pulmones, ahora todos los besos me parecen ridículos.

-Eso será que quizás no te guste tu novio, yo ahí no puedo hacer nada

-No, no, no, he estado besando otros hombres, cada día voy a la discoteca y me dejo besar cada dia con alguien diferente, ya se creen todos que soy la puta de los besos, pero necesito recuperar el sabor de mis besos, no siento nada, no puedo seguir así. Has arruinado mi vida

La verdad es que mientras hablaba, se le escapaban unas lágrimas y le temblaban un poco sus labios, su rostro me encantaba e incluso reconozco que me apeteció besar esos labios tan carnosos.

-Lo siento de veras, perdóname, si lo sé te dejo ahogar.

Bromeé, para eliminar la tensión

-Mira, no se que pensarás, pero quiero besarte, creo que estoy obsesionada desde que me salvaste la vida y quizás si te beso y no noto nada, pues consiga cerrar esta puerta abierta, eliminar esta obsesión que me corroe y rehacer mi vida sentimental.
Será un beso terapeútico no te preocupes, no volveré a molestarte.

La situación me estaba superando, porque realmente estaba asustado y si todos los que habia salvado, venían a reclamar por haberles estropeado sus vidas sentimentales, era tan bella
¿y si la decepcionaba y no volvía a verla nunca más?

-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro mirándome fijamente .........

Bueno amigos lectores, no se que final ponerle a esta historia .........tengo que enfriarme un poco, (me he obsesionado con la protagonista y no quiero aprovecharme de ella)

El Beso del Socorrista (epílogo)

Para seguir esta historia recomiendo leer la primera parte
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........


-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.

Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,

Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.

-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.

Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.


Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .

Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...

El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.

-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.

Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.

Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......

PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)

martes, 5 de octubre de 2010

Entre Ola y Ola


Posa tu lengua sobre mi piel, recúbreme con tu saliva inflamable hasta que estalle en llamas.
Remo, remo y remo incansable, posando entre tus piernas mi euforia latiente hasta que ya no sientas el frío, ni las heridas,
Deja que reme ritmicamente una y otra vez en el mar de tu cuerpo y despierte tus poros dormidos, quiero vestirte con mi tibia saliva hasta que derritas el hielo de tus escamas de sirena.
Hoy mi mar está embravecido ¿lo notas? y necesito tus caricias de plata cada minuto

jueves, 17 de junio de 2010

El Beso con las Alas Rotas

Los besos que han dado mis labios después, sólo han sido pedazos de beso,
Pedazos de aquél

...Yo guardaba encerrado en el alma un beso tan grande que quería romper las paredes de su estrecha cárcel ....

...Es el beso que nace tendiendo al cielo las alas, casto y limpio, sin mezcla ninguna de cosa manchada;

Té besé con delirio, juntando tu boca y la mía, por cerrarle el camino a aquella alma imán de mi vida.
¡Oh, qué lucha entablaron entonces el alma y el beso!...
Aquel beso ahora tiene las alas rotas.

'extracto de LUIS RAM DE VIU'


Pues bien ese beso ahora está preso,
latente,
sin alas,
no puede despegar,
su energía está intacta,
hace tiempo que no emerge,
pero la levedad del peso intangible del alma de dos seres
lo detiene,
lo teme,
lo venera,
le duele,
lo ignora,
sin saber que cuanto más se retiene,
cuanto más crece,
más profunda la pasión desatada,
requiere mas resistencia de los barrotes de las palabras,
ahora no hay cárcel que lo detenga.

Este beso solo sabe crecer,
Aunque las palabras aprieten,
Sus alas rotas,
están llenas de heridas lacerantes,
orillas de piel separadas, abiertas, sangrantes,
duelen terriblemente, escuecen al leer.
se necesitan mil silencios
y quizás años para que el núcleo de su bondad
acabe por hacer que las llagas dejen de sangrar.
Hasta entonces,
Los besos que han dado mis labios después,
sólo han sido pedazos de beso.

domingo, 28 de febrero de 2010

Historia de un Beso Desesperado



A veces no todo es lo que parece y detrás de un rechazo hay una muestra brutal de amor

Historia de un Beso Desesperado



A veces no todo es lo que parece y detrás de un rechazo hay una muestra brutal de amor

Historia de un Beso Desesperado



A veces no todo es lo que parece y detrás de un rechazo hay una muestra brutal de amor

viernes, 17 de julio de 2009

Viaje Astral

Mataste mis recuerdos sin consciencia (supongo)

Ahora al apagar la luz, aprovechando las sombras confusas busco tu piel sedosa.

Apago la luz y cierro la ventana entonces puedo beber de tu esencia impresente.

....eso si muy despacio como a ti te gusta.


Transito por tu piel, recorro tus deliciosas montañas los peraltes de tus curvas y beso tu piel buscando respuestas en sus profundidades.


Estoy desnudo esperando una señal que me retuerza la realidad, roces irracionales en una larga noche de verano y tengo miedo de sentirlos, pués no me dejan pensar con claridad.


La sangre me desobedece, enrojece mis mejillas y hace que lágrimas transparentes y saladas se suiciden desde lo alto de mis ojos.


Al cerrar los ojos me inunda por dentro tu sonrisa, entonces muerdo mis labios y me recreo en su propio sabor, paso la lengua al vacío donde debiera estar tu boca, subo los párpados y mis pupilas me hacen odiar esta cama solitaria sin tu boca, te saludo telepaticamente sin más.

sábado, 23 de mayo de 2009

Enemigos Comunes

  • Los enemigos de mi amigo son mis enemigos, pero si los enemigos son comunes el caso cambia......

La economía precaria. De este modo hemos compartido una tienda de campaña bajo las estrellas y no te has ido al albergue.

El frío. Por él te has metido en mi saco de dormir y te has acercado a mi cuerpo para sentir su tibieza.

El miedo. Por eso has hundido tu cabeza en mi pecho. Dejando que mis latidos te tranquilizen

La curiosidad. Ella ha hecho que rozases suavemente tus labios con los mios, esperando sentir el sabor que aún no conoces.

El deseo. Hizo que abrieses los muslos y profanasemos juntos tu cuerpo.

Enemigos Comunes

  • Los enemigos de mi amigo son mis enemigos, pero si los enemigos son comunes el caso cambia......

La economía precaria. De este modo hemos compartido una tienda de campaña bajo las estrellas y no te has ido al albergue.

El frío. Por él te has metido en mi saco de dormir y te has acercado a mi cuerpo para sentir su tibieza.

El miedo. Por eso has hundido tu cabeza en mi pecho. Dejando que mis latidos te tranquilizen

La curiosidad. Ella ha hecho que rozases suavemente tus labios con los mios, esperando sentir el sabor que aún no conoces.

El deseo. Hizo que abrieses los muslos y profanasemos juntos tu cuerpo.

domingo, 29 de marzo de 2009

No las encuentro ¿podeís ayudarme?

Por más que las busco.
He perdido mis manos frías, me gustaría saber quién me las ha quitado, sin ellas me siento como un insecto despistado, solo, en mi habitación, revoloteando con la mirada extraviada en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de los traslúcidos cristales, me siento terriblemente incompleto.

Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que hace que me sienta vivo. Cierro los ojos, quizás estés ahí, a mi lado. No puedo verte pero presiento un agradable calor que me indica que estas cerca, ya llegando de no se donde.
Mis labios sonríen tontamente (también me desobedecen por supuesto), debieran estar apretados, concentrados, pero no, captan tu perfume, cálido y suave, inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma, perteneciente a no se que pétalos de una flor embriagadoramente olorosa.

Mi cerebro parece ser que se ha estropeado también, concentrándome un poco mas, capto o quizás imagino, sutiles diferencias en el perfume que invade mi olfato, el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma de tu escote, mezclado por el que se escapa a través de tu cuerpo, surgiendo entre tus muslos, impregnando tu delicada ropa, en tu excitación silenciosa.

...Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.....

Escucho tu respiración. Cerca, muy cerca. La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el límite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse exponencialmente, siempre lo hace en estos momentos, me dedico a escuchar secretamente mi interior.

Sonrisa que se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece por enésima vez y se gira hacia ti, no puedo ni quiero detenerlo. Ahora te siento aún demasiado cerca, enfrente.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo. pero si noto la pesada gravedad, como la que ejerce la luna llena sobre el mar.

Siento dentro de mi, como crece la marea, como se ahuecan mis tejidos bajo la piel, percibo tu mano acariciar sutilmente mis labios, esa sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro, marcándome la mejillas, es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa. Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.

Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence, por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía. Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos color azul transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados.

Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces, mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto. Nuestros labios por fin se rozan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas que recorren mis vértebras, estremecimientos que me sobrecogen.

La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios, mis manos que ya no están frías recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa, como hecho a faltar esa fría temperatura de las manos, que te hacía estremecer.

Asaltado militarmente por un millar de sensaciones placenteras, el mundo desaparece, te pregunto mentalmente, que hacen mis manos, ya no las controlo, las yemas de mis dedos me dicen que cierras los ojos, cerrados los mios desde el principio, supongo que disfrutas tanto como yo de las sensaciones y mareas incontroladas que nos recorren.

El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda, los dos nos separamos a la vez, sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad, abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza, abro los ojos para verte...
Me encuentro de nuevo en mi habitación, solo, pero eso si, sin mis manos frías.

No las encuentro ¿podeís ayudarme?

Por más que las busco.
He perdido mis manos frías, me gustaría saber quién me las ha quitado, sin ellas me siento como un insecto despistado, solo, en mi habitación, revoloteando con la mirada extraviada en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de los traslúcidos cristales, me siento terriblemente incompleto.

Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que hace que me sienta vivo. Cierro los ojos, quizás estés ahí, a mi lado. No puedo verte pero presiento un agradable calor que me indica que estas cerca, ya llegando de no se donde.
Mis labios sonríen tontamente (también me desobedecen por supuesto), debieran estar apretados, concentrados, pero no, captan tu perfume, cálido y suave, inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma, perteneciente a no se que pétalos de una flor embriagadoramente olorosa.

Mi cerebro parece ser que se ha estropeado también, concentrándome un poco mas, capto o quizás imagino, sutiles diferencias en el perfume que invade mi olfato, el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma de tu escote, mezclado por el que se escapa a través de tu cuerpo, surgiendo entre tus muslos, impregnando tu delicada ropa, en tu excitación silenciosa.

...Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.....

Escucho tu respiración. Cerca, muy cerca. La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el límite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse exponencialmente, siempre lo hace en estos momentos, me dedico a escuchar secretamente mi interior.

Sonrisa que se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece por enésima vez y se gira hacia ti, no puedo ni quiero detenerlo. Ahora te siento aún demasiado cerca, enfrente.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo. pero si noto la pesada gravedad, como la que ejerce la luna llena sobre el mar.

Siento dentro de mi, como crece la marea, como se ahuecan mis tejidos bajo la piel, percibo tu mano acariciar sutilmente mis labios, esa sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro, marcándome la mejillas, es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa. Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.

Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence, por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía. Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos color azul transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados.

Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces, mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto. Nuestros labios por fin se rozan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas que recorren mis vértebras, estremecimientos que me sobrecogen.

La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios, mis manos que ya no están frías recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa, como hecho a faltar esa fría temperatura de las manos, que te hacía estremecer.

Asaltado militarmente por un millar de sensaciones placenteras, el mundo desaparece, te pregunto mentalmente, que hacen mis manos, ya no las controlo, las yemas de mis dedos me dicen que cierras los ojos, cerrados los mios desde el principio, supongo que disfrutas tanto como yo de las sensaciones y mareas incontroladas que nos recorren.

El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda, los dos nos separamos a la vez, sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad, abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza, abro los ojos para verte...
Me encuentro de nuevo en mi habitación, solo, pero eso si, sin mis manos frías.

sábado, 14 de marzo de 2009

Metas Cortas

El límite de su experiencia carnal era 'tocar', tocar con consentimiento, de una forma educada, de modo que una mente cuadriculada como la suya, pedía, suplicaba con pasmosa educación el préstamo momentáneo de espacios de piel para ser acariciada, a sus dueñas, mujeres de su entorno, deambulando en el artificial mundo de las palabras huecas.
Quizás nadié le advirtió que hay preguntas que no deben hacerse, porque el efecto de la pregunta era devastador, las mujeres huían con una mirada torva, ante una sinceridad tan aplastante.

Hace años él había rozado a una compañera de Instituto de una forma casual, pero claro su timidez, no le permitió averiguar si la sensación fue satisfactoria en ambos cuerpos y por lo tanto seguir avanzando en la cuestión, resolviendo el tema con un huidizo 'lo siento'.

Por fin una simpática mujer anónima, en la cola de un supermercado, accedió a sus razonables propósitos, con un divertido...

-¿Y por que no?

Añadió que solo disponía de una hora para tal menester, de modo que le propuso un paseo por el parque, para evitar miradas indiscretas.
A pesar de esas dos preocupaciones, las miradas indiscretas y el límite horario, se decidió por besarla, (estuvo durante toda una vida, pensando como sería este momento). El beso se desarrolló con total naturalidad y la hermosa mujer de la que no analizaremos los motivos que le impulsaron a consentir en ser tocada, devolvió el beso con naturalidad.

Miles de duendes mentales, le dijeron que parara ahí, en ese beso cándido para evitar un traúmatico rechazo posterior, el contrato verbal no especificaba que tipo de tocamientos y la brevedad del tiempo asignado no aconsejaba proezas mayores, esas advertencias fueron rechazadas por una prodigiosa erección y entonces se obró el milagro, la mente empezó a dejar de trabajar, entrando en un mundo mágico, que se adueñó de sus manos, de su respiración, de él mismo.

Deslizó su mano con delicadeza la mano bajo su abrigo, palpando sus pechos entre la suave tela de su blusa blanca, que fue desabrochando poco a poco y moviendo los dedos como un ejército adiestrado, avanzando y rodeando lentamente su sujetador.

Ella no solo consintió a esas inocentes caricias a través de la piel y la copa de tela del sostén, reaccionó abriendo más la boca, en ese beso que parecía no acabarse nunca, con el estímulo de unos imperceptibles gemidos y de su lengua. Aquella lengua que deambulaba en su boca y buscaba la suya, mientras la mano se movía perezosamente entre la piel y la tela, percibiendo la textura de los bultitos incipientes, duros en medio de aquellos pechos redondos, ahora hinchados y deliciosos que pugnaban por salir.

Aquella lengua le pareció que excedía a su petición inicial, era una lengua que le abría las puertas de algo que no conocía, no habían concretado nada de que sus lenguas se tocaran, sin embargo ahora su propia lengua, cobraba vida en la oscuridad de su boca, nunca antes había tenido dos lenguas ahí, en su propio paladar un sabor desconocido a un fluido ajeno, solo con esta idea un placer intenso le recorrió la médula espinal.

Aquella lengua ajena, se proyectaba en su interior, se deslizaba, le mojaba con su saliva dulce, era como el cuerpo de ella, desprovisto de su piel, le impulsó a tratar de poner delicadamente su mano entre sus muslos redondeados, bajo la falda, no solo no encontró resistencia, aquellos muslos se abrieron, entonces notó un calor extraordinario que se transmitió como por arte de magia a su interior, inexplicablemente para él, las manos de ella navegaron lentamente por encima del pantalón, encontrandose con su órgano terriblemente erecto.

No hubo batalla, ni resistencia alguna......

Metas Cortas

El límite de su experiencia carnal era 'tocar', tocar con consentimiento, de una forma educada, de modo que una mente cuadriculada como la suya, pedía, suplicaba con pasmosa educación el préstamo momentáneo de espacios de piel para ser acariciada, a sus dueñas, mujeres de su entorno, deambulando en el artificial mundo de las palabras huecas.
Quizás nadié le advirtió que hay preguntas que no deben hacerse, porque el efecto de la pregunta era devastador, las mujeres huían con una mirada torva, ante una sinceridad tan aplastante.

Hace años él había rozado a una compañera de Instituto de una forma casual, pero claro su timidez, no le permitió averiguar si la sensación fue satisfactoria en ambos cuerpos y por lo tanto seguir avanzando en la cuestión, resolviendo el tema con un huidizo 'lo siento'.

Por fin una simpática mujer anónima, en la cola de un supermercado, accedió a sus razonables propósitos, con un divertido...

-¿Y por que no?

Añadió que solo disponía de una hora para tal menester, de modo que le propuso un paseo por el parque, para evitar miradas indiscretas.
A pesar de esas dos preocupaciones, las miradas indiscretas y el límite horario, se decidió por besarla, (estuvo durante toda una vida, pensando como sería este momento). El beso se desarrolló con total naturalidad y la hermosa mujer de la que no analizaremos los motivos que le impulsaron a consentir en ser tocada, devolvió el beso con naturalidad.

Miles de duendes mentales, le dijeron que parara ahí, en ese beso cándido para evitar un traúmatico rechazo posterior, el contrato verbal no especificaba que tipo de tocamientos y la brevedad del tiempo asignado no aconsejaba proezas mayores, esas advertencias fueron rechazadas por una prodigiosa erección y entonces se obró el milagro, la mente empezó a dejar de trabajar, entrando en un mundo mágico, que se adueñó de sus manos, de su respiración, de él mismo.

Deslizó su mano con delicadeza la mano bajo su abrigo, palpando sus pechos entre la suave tela de su blusa blanca, que fue desabrochando poco a poco y moviendo los dedos como un ejército adiestrado, avanzando y rodeando lentamente su sujetador.

Ella no solo consintió a esas inocentes caricias a través de la piel y la copa de tela del sostén, reaccionó abriendo más la boca, en ese beso que parecía no acabarse nunca, con el estímulo de unos imperceptibles gemidos y de su lengua. Aquella lengua que deambulaba en su boca y buscaba la suya, mientras la mano se movía perezosamente entre la piel y la tela, percibiendo la textura de los bultitos incipientes, duros en medio de aquellos pechos redondos, ahora hinchados y deliciosos que pugnaban por salir.

Aquella lengua le pareció que excedía a su petición inicial, era una lengua que le abría las puertas de algo que no conocía, no habían concretado nada de que sus lenguas se tocaran, sin embargo ahora su propia lengua, cobraba vida en la oscuridad de su boca, nunca antes había tenido dos lenguas ahí, en su propio paladar un sabor desconocido a un fluido ajeno, solo con esta idea un placer intenso le recorrió la médula espinal.

Aquella lengua ajena, se proyectaba en su interior, se deslizaba, le mojaba con su saliva dulce, era como el cuerpo de ella, desprovisto de su piel, le impulsó a tratar de poner delicadamente su mano entre sus muslos redondeados, bajo la falda, no solo no encontró resistencia, aquellos muslos se abrieron, entonces notó un calor extraordinario que se transmitió como por arte de magia a su interior, inexplicablemente para él, las manos de ella navegaron lentamente por encima del pantalón, encontrandose con su órgano terriblemente erecto.

No hubo batalla, ni resistencia alguna......

Metas Cortas

El límite de su experiencia carnal era 'tocar', tocar con consentimiento, de una forma educada, de modo que una mente cuadriculada como la suya, pedía, suplicaba con pasmosa educación el préstamo momentáneo de espacios de piel para ser acariciada, a sus dueñas, mujeres de su entorno, deambulando en el artificial mundo de las palabras huecas.
Quizás nadié le advirtió que hay preguntas que no deben hacerse, porque el efecto de la pregunta era devastador, las mujeres huían con una mirada torva, ante una sinceridad tan aplastante.

Hace años él había rozado a una compañera de Instituto de una forma casual, pero claro su timidez, no le permitió averiguar si la sensación fue satisfactoria en ambos cuerpos y por lo tanto seguir avanzando en la cuestión, resolviendo el tema con un huidizo 'lo siento'.

Por fin una simpática mujer anónima, en la cola de un supermercado, accedió a sus razonables propósitos, con un divertido...

-¿Y por que no?

Añadió que solo disponía de una hora para tal menester, de modo que le propuso un paseo por el parque, para evitar miradas indiscretas.
A pesar de esas dos preocupaciones, las miradas indiscretas y el límite horario, se decidió por besarla, (estuvo durante toda una vida, pensando como sería este momento). El beso se desarrolló con total naturalidad y la hermosa mujer de la que no analizaremos los motivos que le impulsaron a consentir en ser tocada, devolvió el beso con naturalidad.

Miles de duendes mentales, le dijeron que parara ahí, en ese beso cándido para evitar un traúmatico rechazo posterior, el contrato verbal no especificaba que tipo de tocamientos y la brevedad del tiempo asignado no aconsejaba proezas mayores, esas advertencias fueron rechazadas por una prodigiosa erección y entonces se obró el milagro, la mente empezó a dejar de trabajar, entrando en un mundo mágico, que se adueñó de sus manos, de su respiración, de él mismo.

Deslizó su mano con delicadeza la mano bajo su abrigo, palpando sus pechos entre la suave tela de su blusa blanca, que fue desabrochando poco a poco y moviendo los dedos como un ejército adiestrado, avanzando y rodeando lentamente su sujetador.

Ella no solo consintió a esas inocentes caricias a través de la piel y la copa de tela del sostén, reaccionó abriendo más la boca, en ese beso que parecía no acabarse nunca, con el estímulo de unos imperceptibles gemidos y de su lengua. Aquella lengua que deambulaba en su boca y buscaba la suya, mientras la mano se movía perezosamente entre la piel y la tela, percibiendo la textura de los bultitos incipientes, duros en medio de aquellos pechos redondos, ahora hinchados y deliciosos que pugnaban por salir.

Aquella lengua le pareció que excedía a su petición inicial, era una lengua que le abría las puertas de algo que no conocía, no habían concretado nada de que sus lenguas se tocaran, sin embargo ahora su propia lengua, cobraba vida en la oscuridad de su boca, nunca antes había tenido dos lenguas ahí, en su propio paladar un sabor desconocido a un fluido ajeno, solo con esta idea un placer intenso le recorrió la médula espinal.

Aquella lengua ajena, se proyectaba en su interior, se deslizaba, le mojaba con su saliva dulce, era como el cuerpo de ella, desprovisto de su piel, le impulsó a tratar de poner delicadamente su mano entre sus muslos redondeados, bajo la falda, no solo no encontró resistencia, aquellos muslos se abrieron, entonces notó un calor extraordinario que se transmitió como por arte de magia a su interior, inexplicablemente para él, las manos de ella navegaron lentamente por encima del pantalón, encontrandose con su órgano terriblemente erecto.

No hubo batalla, ni resistencia alguna......