
Hay dos cosas importantes a tener en cuenta, los olvidos y el carácter de la persona víctima de ese olvido, aún os faltan 2 días ..... teneís tiempo para solucionarlo.
Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.
Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.
Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.
Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.
Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.
Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.
Aquel soleado domingo de octubre, no tenía nada que hacer, me apetecía salir a tomar el aire, me puse unos jeans, una de mis mejores camisas por encima de una camiseta negra y salí a pasear por la zona del 'Maremagnum', en el puerto en Barcelona, hacía frío, pero brillaba el sol en un cielo azul y limpio, sin nubes, era agradable, se estaba bien deambulando, mirando la gente, uno de los locales abiertos presentaba una liquidación de cuadros, estaban expuestos, algunos originales de pintores desconocidos y copias legales de cuadros famosos, me encontré con una ligera cola para acceder, se liquidaban la mayor parte de todo el material expuesto, los precios muy bajos, detrás de mi una chica sola ensimismada, con vaqueros y un jersey delgado de hilo de azul turquesa, llevaba unas gafas rectangulares pequeñas que le conferían un aspecto intelectual, entablamos conversación, a ambos nos gustaba curiosear en galerías, me dijo que se llamaba Marlene y entramos juntos al museo.
Había adoptado a la perfeccion la postura de la diosa, que aparecía acostada y desnuda sobre un lecho con las piernas abiertas y flexionadas y la cabeza ladeada. A pesar de los jeans y de su llamativo jersey yo estaba imaginando a Dánae allí delante mio. Instintivamente moje las yemas de los dedos en la tónica y lancé gotitas sobre su sexo, con las luces que se filtraban por la ventana parecían pequeñas perlas. Marlene aumentó sus golpes de cadera al aire abriendo aún más su sexo bajo los jeans.