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viernes, 12 de junio de 2009

Piel Blanca bajo la Chilaba

Dos abultados y grasientos expedientes, destacaban sobre aquella mesa oscura, color caoba.

-Ramírez !! ¿Como puede usted complicar las cosas de esta forma?
-Sr. Inspector no le entiendo.

-Aquí dice que han efectuado una detención a un transexual de raza negra, que iba dando saltos, provocando y corriendo por la playa y ataviado con una falda blanca, sin nada debajo, según el DNI incautado su nombre es Mari Carmen Gómez, con domicilio en Arenys de Mar.
En el otro informe manifiesta que han detenido una mujer 'sin papeles', de raza negra, solo ataviada con una 'chilaba', que estaba descansando en la misma playa, interrogada convenientemente y en estado de shock, usted deduce que ha entrado ilegalmente en el país, dado que habla una extraña lengua y el color de su piel es tostado.

Afirma que es subsahariana, puesto que localizaron una patera a la misma hora y algunos de los detenidos son de Mauritania, por lo tanto procede su extradición urgente.
Luego tengo la grabación del curioso interrogatorio a esa pobre mujer y por otro lado me pide que enviemos al negro transvestido a Arenys de Mar.

-¿No se le ha ocurrido a usted que puede haber otra explicación? ......

Mari Carmen se había quedado adormilada, ajena a los hechos, su piel era acariciada por el sol, disfrutaba los últimos días de sus vacaciones estivales, en una hermosa playa de Tarifa, en Cádiz, se había educado bajo la inmersión lingüística de una autonomía y por lo tanto se sentía un poco extranjera en su propio país, desconocía los vericuetos de la lengua española y la hablaba con un acento peculiar.
Mientras los ojos se le cerraban, pensaba en la envidia que provocaría entre sus amigas, esa piel color cobrizo, conseguido con largas horas bajo aquel sol tan brillante, entre la arena blanca de nácar molido y el sonido acompasado de las olas de agua cristalina, sobre los guijarros de la orilla del mar.

En medio de sus intervalos soñolientos le pareció ver un negro ataviado con un vestido blanco 'aldib ibizenca', como el suyo, saltando y corriendo por la playa, también le pareció ver una barcaza en la orilla, quizás algún grupo organizado de turistas que corrían alegres y jugaban al escondite entre las dunas. Se entregó a descifrar en su seminconsciencia su curioso significado, no le dió tiempo.

Le despertaron unas sirenas y la policía que invadía el terreno con unos perros de color oscuro, ladrando enfurecidos, megáfonos dando instrucciones que no se entendían del todo bien, siguió allí sentada curiosa, hasta que le obligaron a levantarse, los labios hinchados y adormecídos por el sol y su acento autonómico no le permitieron entenderse con las fuerzas del orden, entonces vió que le habían robado la ropa y la documentación, de modo que se colocó encima del bikini, una corroída y polvorienta 'chilaba' que estaba en el lugar donde momentos antes estaba su vestido.

Detenida, después de interrogatorios interminables en los que le preguntaban donde estaba ese país africano 'Arenys', antes del embarque hacia su país de origen, por fin consiguió salir del shock y balbucear:
-¡Tinc la pell blanca, pell blanca, sota el bikini, pell molt blanca! ¡Mireu-me! ¡Per l'amor de Deu, mireu-me la pell!.

Mientras los policías se miraban los unos a los otros asombrados, se arremangó la raída 'chilaba' mostrando sus hermosos y torneados muslos, bajó su bikini (de colores chillones) con determinación, hasta la mitad del muslo, mostrando una típica marca blanca coincidente con las bragas quitadas y unos labios vaginales carnosos y sonrosados.


Parálisis total en la comisaría, los funcionarios ya no sabían donde mirar, al asistente le cayó el café encima de los pantalones, otro funcionario tropezó con la mesa y le cayeron varios expedientes de las manos, Ramírez empezó a pensar que su ascenso estaba un poco más lejos, de modo que empezó a frotar aquella parte blanca, pensando en algún tinte para confundir a las inteligentes fuerzas del orden, los mauritanos son muy inteligentes y con recursos. Aparecieron varios voluntarios que levantaron la parte posterior de su vestido, colaboraron primero tanteando ligeramente las nalgas, luego buscando en su orificio posterior, alguna cápsula con drogas, tal como había supuesto después de frotar un rato, con los dedos toda la zona de la entrepierna, se humedeció la zona, era evidente que el tinte de baja calidad, se deshacía poco a poco, aunque aún no mostraba el color original, los dedos resbalaban rozando aquellos jugosos labios de los que parecía brotar una extraña crema blanca, pronto aparecería el color tostado, al notar que la mujer se retorcía ligeramente dedujo que estaba ocultando algo, aceleró el ritmo con disciplina militar, los débiles gemidos de la mujer la estaban delatando. Quizás la cápsula de la crema blanca estuviera escondida entre esos labios tan carnosos, era cuestión de ir palpando su interior.

-No, no , no mmmm ....no, pareeeeeu !!!

Que idioma más raro pensó para sus adentros, pero con con su vasta experiencia, sabia que pronto descubriría el engaño, acercó la nariz para detectar la supuesta grasa blanca que enmascaraba su color verdadero, aquella mujer no pudo resistir más y acercó las caderas y estrelló sus labios vaginales contra su rostro aplastándolos contra su boca.

Luego para demostrar que también tenía piel blanca en otras partes, o tal vez para ser frotada militarmente, liberó uno de sus pechos entre aquella corroída tela, destacando blanco como la leche, redondo con un pezón oscuro empitonado.

Mari Carmen había descubierto un vaivén sin palabras, notó como una corriente eléctrica que le recorriese la espalda, le pareció que se le partía mientras una gloriosa humedad entre las piernas, se le expandió hacia su interior, una contracción en la boca del estómago, y un adjetivo descriptivo, que la acompañaría siempre, descubrió que era multiorgásmica, valía la pena enfundarse en aquella 'chilaba' de sueños ajenos..... Ahora Mari Carmen, con la 'chilaba' en la playa espera ser detenida de nuevo, pero Ramírez desde entonces, fue apartado cautelarmente del servicio. No ayudó que uno de los agentes 'subiera' la captura de esos gloriosos momentos por la cámara de seguridad al 'YouTube'.

lunes, 18 de agosto de 2008

Mañana, quizás


El cenicero estaba lleno ....
El aire caliente se me aplastaba contra la cara y me secaba los labios, solo me quedaba el tacto tibio de mi botellín de cerveza, la espuma ya estaba caliente y sabía amarga, al salir el camarero, le pedí otra, aunque solo fuera por notar algo frío en la garganta.
Encendí el enésimo cigarrillo, y escuché que me llamaban.
Era una voz aguda y cantarina que se iba modulando a medida que se acercaba, no era una voz familiar, me volví, recién salida del mar el pelo aún mojado, ella me saludaba estirando un brazo. Aceleró el paso, luego lo demoró y empezó a correr de puntillas, la arena blanca quemaba con rabia en aquellas horas solares, luego se llevó las manos al pelo, despejó su cara y otra vez a la carrera saltando entre las alegres toallas de colores.
Me besó en la mejilla sin afeitar, dijo "hola" alegremente al camarero y sonrió deliciosamente, me encogí de hombros, no la había visto desde el verano anterior, llevaba el pelo más largo de lo que podía recordar, intentaba acordarme de su nombre.
Olía a sal, a arena caliente y a vainilla, podía asociar su olor a un par de encuentros agradables y sobretodo más cortos de lo que me hubiese gustado, durante el veraneo pasado.
Sus mejillas estaban encendidas al igual que la punta de la nariz por culpa del sol, vestía un bikini muy pequeño rojo de tirantes muy finos.

Me fijé en el vello de sus brazos tostados, destacando por su rubio brillante.
-¿No deberías tomar menos el sol?
-¡Qué va si todavía estoy un poco blanca! Contestó levantando una pierna como una bailarina.
-Pues yo te veo dorada protesté jocosamente
Se rió sonoramente
-¡Ni hablar! De un salto se acercó, con dos dedos apartó parte de su top y me mostró la parte blanca, mirándome de reojo con una sonrisa pícara me dijo:
-Pués todavía me falta un poco, ¿no crees?
-¿No quieres beber un refresco?
-Gracias, pero no puedo, he quedado con 'alguién' dentro de un rato y todavía tengo que pasar por casa para cambiarme.
-Venga quedáte un ratito (aún no conseguía acordarme de su nombre, maldita memoria).
-Nonononononono (entonando como una cancioncilla). Me hizo reir.
-Es una lástima suspiré, acabándome de una vez la cerveza caliente.
Abrió los brazos en jarra,
-¡No pongas esa cara tan triste!, mañana quizás me quede.
La miré con gesto risueño.
-No te preocupes. Con un beso me conformo.
Se inclinó, volvieron a inundarme todos sus aromas, y me plantó los labios suavemente en la mejilla, con lentitud.
Entonces improvisé una ligera conversación, durante algunos minutos, acerca del destino de los encuentros fortuitos, de su horóscopo, del mio, del destino otra vez etc. etc. con la esperanza de que se sentase un rato, pero seguía en pie, respondiendo con su gracia habitual y al mismo tiempo con una concisión que no dejaba de sugerir prisa, de marcar un límite.
Antes de despedirse me pidió un cigarrillo, me lanzó un beso con las dos manos y se apartó de la sombra del toldo, salió al sol, la luz rebotó en su piel brillante y por un momento me deslumbró.
Encendí otro cigarrillo y contemplé como se marchaba, su cabellera ensortijada, independiente de su cuerpo, sus caderas alegres, bailando por la forma de desplazarse casi corriendo, y el triángulo rojo de su bañador haciéndose pequeño.







Mientras permanecía allí sentado con mis pensamientos ociosos e inconscientes, apenas elaborados, se posó una maldita mosca en la mano derecha, una mosca curiosamente fea, gorda, ignorante, hostil, a la que nombré culpable de mis fustraciones.
Agité la mano para que se fuese.
Pero no, esa mosca, no tenia una hermosa sonrisa, ni gracia ninguna, ademas no tenia ningunas ganas de irse, ni tenía compromiso previo, estaba destinada para mi de modo que me obligó a hacer el 'molinillo' con los brazos durante un buen rato, se alzaba 2 ó 3 centímetros, se ponía a zumbar y entonces con un sonido realmente horrible, girando y haciendo un ruido furioso y posesivo, me tuvo distraido pensando en lo fácil que es retener una mosca y lo difícil que es retener a alguien que te gusta.
Volvió a aterrizar en mi mano aprovechándose de mis ociosos pensamientos y me picó con alevosía.

No tenía ni idea de por que hubiera preferido que me hubiera pellizcado ella en lugar del picotazo de esa horrible mosca.

Mañana, quizás


El cenicero estaba lleno ....
El aire caliente se me aplastaba contra la cara y me secaba los labios, solo me quedaba el tacto tibio de mi botellín de cerveza, la espuma ya estaba caliente y sabía amarga, al salir el camarero, le pedí otra, aunque solo fuera por notar algo frío en la garganta.
Encendí el enésimo cigarrillo, y escuché que me llamaban.
Era una voz aguda y cantarina que se iba modulando a medida que se acercaba, no era una voz familiar, me volví, recién salida del mar el pelo aún mojado, ella me saludaba estirando un brazo. Aceleró el paso, luego lo demoró y empezó a correr de puntillas, la arena blanca quemaba con rabia en aquellas horas solares, luego se llevó las manos al pelo, despejó su cara y otra vez a la carrera saltando entre las alegres toallas de colores.
Me besó en la mejilla sin afeitar, dijo "hola" alegremente al camarero y sonrió deliciosamente, me encogí de hombros, no la había visto desde el verano anterior, llevaba el pelo más largo de lo que podía recordar, intentaba acordarme de su nombre.
Olía a sal, a arena caliente y a vainilla, podía asociar su olor a un par de encuentros agradables y sobretodo más cortos de lo que me hubiese gustado, durante el veraneo pasado.
Sus mejillas estaban encendidas al igual que la punta de la nariz por culpa del sol, vestía un bikini muy pequeño rojo de tirantes muy finos.

Me fijé en el vello de sus brazos tostados, destacando por su rubio brillante.
-¿No deberías tomar menos el sol?
-¡Qué va si todavía estoy un poco blanca! Contestó levantando una pierna como una bailarina.
-Pues yo te veo dorada protesté jocosamente
Se rió sonoramente
-¡Ni hablar! De un salto se acercó, con dos dedos apartó parte de su top y me mostró la parte blanca, mirándome de reojo con una sonrisa pícara me dijo:
-Pués todavía me falta un poco, ¿no crees?
-¿No quieres beber un refresco?
-Gracias, pero no puedo, he quedado con 'alguién' dentro de un rato y todavía tengo que pasar por casa para cambiarme.
-Venga quedáte un ratito (aún no conseguía acordarme de su nombre, maldita memoria).
-Nonononononono (entonando como una cancioncilla). Me hizo reir.
-Es una lástima suspiré, acabándome de una vez la cerveza caliente.
Abrió los brazos en jarra,
-¡No pongas esa cara tan triste!, mañana quizás me quede.
La miré con gesto risueño.
-No te preocupes. Con un beso me conformo.
Se inclinó, volvieron a inundarme todos sus aromas, y me plantó los labios suavemente en la mejilla, con lentitud.
Entonces improvisé una ligera conversación, durante algunos minutos, acerca del destino de los encuentros fortuitos, de su horóscopo, del mio, del destino otra vez etc. etc. con la esperanza de que se sentase un rato, pero seguía en pie, respondiendo con su gracia habitual y al mismo tiempo con una concisión que no dejaba de sugerir prisa, de marcar un límite.
Antes de despedirse me pidió un cigarrillo, me lanzó un beso con las dos manos y se apartó de la sombra del toldo, salió al sol, la luz rebotó en su piel brillante y por un momento me deslumbró.
Encendí otro cigarrillo y contemplé como se marchaba, su cabellera ensortijada, independiente de su cuerpo, sus caderas alegres, bailando por la forma de desplazarse casi corriendo, y el triángulo rojo de su bañador haciéndose pequeño.







Mientras permanecía allí sentado con mis pensamientos ociosos e inconscientes, apenas elaborados, se posó una maldita mosca en la mano derecha, una mosca curiosamente fea, gorda, ignorante, hostil, a la que nombré culpable de mis fustraciones.
Agité la mano para que se fuese.
Pero no, esa mosca, no tenia una hermosa sonrisa, ni gracia ninguna, ademas no tenia ningunas ganas de irse, ni tenía compromiso previo, estaba destinada para mi de modo que me obligó a hacer el 'molinillo' con los brazos durante un buen rato, se alzaba 2 ó 3 centímetros, se ponía a zumbar y entonces con un sonido realmente horrible, girando y haciendo un ruido furioso y posesivo, me tuvo distraido pensando en lo fácil que es retener una mosca y lo difícil que es retener a alguien que te gusta.
Volvió a aterrizar en mi mano aprovechándose de mis ociosos pensamientos y me picó con alevosía.

No tenía ni idea de por que hubiera preferido que me hubiera pellizcado ella en lugar del picotazo de esa horrible mosca.