
Una joven agente le esposó las muñecas, mientras estaba inmovilizado en el suelo y aplicó el protocolo recitándole el texto de la detención:
"Usted tiene derecho a permanecer en silencio.
Cualquier cosa que diga, será usada en su contra ante un tribunal.
Tiene derecho a consultar a un abogado y/o a tener a uno presente cuando sea
interrogado por la policía. Si no puede contratar a un abogado, le será
designado uno de oficio".....
"Usted tiene derecho a permanecer en silencio.
Cualquier cosa que diga, será usada en su contra ante un tribunal.
Tiene derecho a consultar a un abogado y/o a tener a uno presente cuando sea
interrogado por la policía. Si no puede contratar a un abogado, le será
designado uno de oficio".....
El presunto delincuente parecía escuchar atentamente y al cabo de un momento sonrió y en fuerte voz dijo:
-¡TETAS!
Quizás no debió prestar tanta atención literaria al texto, quizás fue el perfume embriagador el caso es que gritó con todas sus fuerzas para que lo oyeran el máximo número de testigos presentes.
Fue algo instintivo, ella le arreó un bofetón con todas sus ganas, pero luego se dio cuenta de su error, antes de reconocer que se había equivocado y volver a parafrasear el texto, liberó sus pechos del uniforme y aplicó a rajatabla las instrucciones, y aplicando sus tetas en su contra tal y como había sugerido en su detención según el estricto código policial, dejó que sus pechos grandes, turgentes, redondos, se pasearan por la cara del detenido.
El efecto fue el esperado, se hizo un silencio sepulcral entre los testigos, sonrió para sus adentros, las sonrisas burlonas se congelaron en las caras de los presentes, policías, clientes y empleados, testigos privilegiados de aquella curiosa detención, al fin y al cabo el detenido estaba totalmente reducido (excepto una de sus partes).
-¿Cada cuál detiene como quiere no?
La joven agente fue expedientada por alteración del orden público, exhibicionismo e intento de estrangulamiento a un presunto delincuente mientras esposado e indefenso se le impedía respirar con normalidad al aplicarle sus hermosos pechos en la boca.
Los testigos de la detención, empezaron allí mismo a practicar la delincuencia para ser capturados por esa bella mujer tan estricta, con lo cual se organizó un terrible caos de peleas insultos y maltrato al mobiliario urbano.
Ahora muchos presuntos delincuentes de la ciudad al ser detenidos por féminas escuchan atentamente el texto y dicen:
- ¡COÑO!
Por si tienen suerte .......
