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sábado, 23 de agosto de 2008

Estado salvaje

Eres la única piel blanca, en aquel tugurio,
tus contorsiones no desentonan entre tantas pieles tostadas,
pelos largos, untados de sudor salado, negros, rizados sobre si mismos, enmarañados,
rostros que se adivinan en el traslúz, olor y ritmo, unos músicos tocan,
contagian su ritmo frenético, establecen una salsa musical, de la que es difícil escapar,
no se puede luchar contra sus vibraciones y su volumen se apodera del cuerpo lentamente,
el baile adquiere una magnitud colectiva, las caderas y cuellos solo obedecen a la percusión, se retuercen armonicamente al unísono, la luz refleja las pieles mojadas, perla el sudor sobre los hombros y resalta las formas de brazos y piernas torneadas por el baile, bajo frágiles camisetas de algodón, resplandecientes ante tanta armonía, la vista se va fijando en las mujeres que se mueven con más sensualidad y allí estás tú destacando con tu piel y hermosos ojos azules semicerrados, sintiendo la música.



De repente la música cambia, los músicos aflojan el ritmo y ofrecen una balada lenta, me quedo desubicado en la pista, como por arte de magia, todos han tomado una pareja.....

En medio de ese instante atemporal, siento una mano que se cierra sobre mi muñeca, me arrastras hacia ti y tus brazos me rodean suavemente, no protesto, me dejo llevar y poco a poco tu cuerpo se va acoplando al mio, mi respiración se acelera no por el ritmo, sino por tus tetas cuando se frotan sobre mi pecho, lo haces con generosidad, provocando, te agarro más fuerte y entonces noto las curvas de tus muslos en mi entrepierna.

Mi polla se pone como un trozo de hierro y en lugar de aliviarme al ritmo pastoso de la música, me masajeas como si me follaras, a través de la presión de tu sexo, noto como con tus movimientos y mi excitación, mi glande se escapa por la parte superior del boxer, quedando tapado tan solo por mi camiseta por fuera, te devuelvo la jugada y coloco con suavidad mi muslo y lo tenso entre tus piernas, buscando la parte interior de tus muslos, subiendo y bajando al ritmo de la música adaptado a la respiración que ya empiezas a tener ..... tu sigues arriba, abajo, arriba, abajo y aprietas con fuerza, te gusta mi muslo ahí y yo noto tu intenso fuego.

Sin proponérselo vamos bailando hacia una pared al fondo del local, sin luz, solo unas parejas en unos apartados, diciéndose cosas al oído......te arrincono contra la pared, ahí mis embates, ya no te desplazan hacía atrás, te aplastan dulce y decididamente contra la pared, seguimos bailando, pero el baile se transforma en movimientos entre nuestros cuerpos y la música se va fusionando con nuestras respiraciones y gemidos.

Te das la vuelta y apoyas tus palmas contra la pared, yo aprisiono tus muñecas entre mis manos y la pared y froto mi paquete, ahora muy abultado, a través de a los 'jeans' con la polla a punto de reventar contra tu culo, noto en la sensibilidad de los huevos, tu culo, lo imagino, recorriendotelo golosamente, aprietas tus nalgas y las aflojas en un movimiento sensual y constante, me atráes hacia ti, paseo mi pene entre tus glúteos y tú lo frotas contra el..... acaricio los muslos por debajo de tu falda y con los dedos agarro la tira de tu tanga y lo bajo hasta la mitad del muslo, rozo levemente tu sexo, tu raja esta hirviendo, mojada, inundada , mis dedos la recorren, llenándose de tus flujos, provocando que notes como caen entre tus muslos, gotas ardientes, subo tu falda lo justo para que tu culo se apoye contra mi pantalón ....



Tu cuello se arquea y gimes......desabrochas uno a uno, los cierres metálicos de mi bragueta mientras sigues mirando la pared y notas como salta mi polla, surge gorda y dura como un hierro ....te la quedas en la palma de tu mano, notando su peso, ahora están en contacto

Subo tu pierna por la parte posterior de tu rodilla derecha , entre mi bíceps y el antebrazo apoyado en la parede te elevas como una pluma, me ofreces tu coño abierto delicioso y quedas de puntillas con tu otra pierna, me agacho un poco y dejo que mi glande, ahora granate y gordo, encuentre el camino de tu sexo delicioso, y dejo caer suavemente, noto las salpicaduras de tu coño mojado y las convulsiones extremas de tu excitación, contienes un grito y yo otro, te subo y te dejo caer otra vez, cuando estas abajo yo me pongo de puntillas para penetrarte mejor ..... noto tu interior y como estoy a punto de explotar.




El ritmo es frenético te muerdo el cuello y noto como mi leche surge entre mis huevos, me recorre por dentro, me convulsiona, en ese punto que precede al éxtasis y se va acelerando vertiginosamente a través de mi interior para escupirte por dentro, para inundarte, un rio de semen ...... me gusta tu rostro desencajado (el mio debe ser peor)

Al retirar el pene una oleada blanca de leche caliente, baja por tus piernas.... No te tapas, me miras y me sonries, me gusta tu sudor y tu semidesnudez










martes, 27 de mayo de 2008

Atracción fatal





Rayos de luz y humo azulado, me impedían ver más allá de un metro, el ambiente se iba caldeando, la música se mezclaba entre las risas y voces de la gente, que iba bebiendo.
Aguantaba, como siempre que nos reuníamos en el bar, hablábamos de mujeres y de sus terroríficas armas y como no lo que nos gusta, como las utilizan.
La verdad es que yo tenía un día 'melancólico', no me gusta nada frivolizar con un tema tan personal entre un grupo de amigos, muy dados a utilizar en mi contra las confesiones entre copas; en definitiva ¿Qué importancia tienen mis pensamientos acerca de las mujeres?.


Estaba yo liado con todas estas meditaciones, cuando entre el humo a lo lejos, entre el ángulo que formaba una entreabierta puerta de la sala donde estábamos y la barra del bar, la vi.
Fue sorprendente por qué no podía parar de mirarla, su sonrisa clara, no pegaba en aquel tugurio.
A partir de ese instante me quedé totalmente ausente, como flotando entre el humo y las voces de las acaloradas discusiones. No podía evitar por más que lo intentaba, que mis ojos volaran hacia ella con insistencia. La verdad es que el mirarla empezó a convertirse para mí en una obsesión; me aterraba que mis amigos pudieran darse cuenta de lo que me estaba pasando.
Yo la miraba sin cesar, ella estaba en el extremo del mostrador a unos cinco pasos de mi; su insinuante silueta, iluminada plenamente por un foco de la barra, le daba un halo misterioso y encantador al mismo tiempo. La espesa cortina de humo me permitía mirar sin ser observado.
Intenté adivinar las formas de su cuerpo, mirando disimuladamente, como si quisiera interesarme en las sucias paredes de madera oscura, pero los ojos como un imán se depositaban en aquella sonrisa y sus claros ojos lagrimosos....
......Noté como se me hacía un nudo en la garganta y empecé a tragar saliva, algo por debajo de la hebilla del cinturón empezó a despertarse, lo cual me produjo una mayor inquietud.
Mi caprichosa mente, como siempre, empezó a jugarme malas pasadas, ya me la estaba imaginando junto a mi...poder tenerla muy cerca...tocarla...acariciarla...hablar con ella descubrir sus secretos, poder sentir la tibieza de su piel, sentirla cerca
...¡Ah...! ¡la obsesión iba en aumento!
Ella seguía allí sola, cosa que no entendía, ¿nadie se había dado cuenta de su presencia?
¿era una alucinación? ¿una broma de mi mente?
El bar se estaba quedando vacío, la gente tardaba en irse....¿porque no se irían todos ya?
la obsesión iba en aumento ahora me pareció llegar oleadas de su suave perfume, aspiré con fuerza... ¡Hummm..! aquel aroma acabó por despertar en mi un torbellino de bajas pasiones.
De repente pasó algo que me heló la sangre
Yo la miraba ya descaradamente ... y ella de repente fijó su vista en mi..y sin pensarlo dos veces, me levanté con toda la energía que fui capaz y me dirigí directamente hacia el mostrador.



El corazón golpeaba con fuerza dentro de mi pecho como un corcel salvaje, sentía la sangre hervir en mi cara, estaba rojo como un tomate, en las sienes sentía el palpitar del corazón, como un martillo, no podía pensar con claridad, ¿que le diría? No la conozco de nada.`
Pero ya estaba de pié andando hacia ella, yo me veía desde el techo, imaginando el ridículo espantoso que iba a hacer, era una muerte anunciada, pero de mi mente había desaparecido todo cuanto había a mi alrededor ¡¡ Lo único que importaba era ella !!. Me fui acercando lentamente,¡ nunca una distancia tan corta me había parecido tan larga¡...estaba nervioso, conforme me acercaba notaba como abundantes gotas de sudor perlaban mi frente.
¡Parecía enteramente un ternero hacia el matadero! ¿que me estaba pasando?

Un paso antes de llegar a ella, la voz del solícito camarero me paró en seco..¿Qué desea el señor?..Yo, un poco pálido por la emoción, me di cuenta que no me salía la voz, negué con la cabeza... y avancé medio paso.
-¿Te encuentras bien? me dijo con una voz suave.
-¡No! le dije.
La verdad es que creo que me estaba mareando. La sangre me nublaba la vista.
-Estaba buscando una excusa para hablar contigo y me he quedado en blanco y soy consciente que estoy quedando fatal, conseguí balbucear.
-Me apetece bailar y me preguntaba si querrías hacerlo conmigo.
Entonces, sucedió lo que tenía que pasar, tanta tensión acumulada, las pulsaciones a 190, las pìernas ya no aguantaron más......., cabecee ligeramente y me desplomé en sus brazos.

Atracción fatal





Rayos de luz y humo azulado, me impedían ver más allá de un metro, el ambiente se iba caldeando, la música se mezclaba entre las risas y voces de la gente, que iba bebiendo.
Aguantaba, como siempre que nos reuníamos en el bar, hablábamos de mujeres y de sus terroríficas armas y como no lo que nos gusta, como las utilizan.
La verdad es que yo tenía un día 'melancólico', no me gusta nada frivolizar con un tema tan personal entre un grupo de amigos, muy dados a utilizar en mi contra las confesiones entre copas; en definitiva ¿Qué importancia tienen mis pensamientos acerca de las mujeres?.


Estaba yo liado con todas estas meditaciones, cuando entre el humo a lo lejos, entre el ángulo que formaba una entreabierta puerta de la sala donde estábamos y la barra del bar, la vi.
Fue sorprendente por qué no podía parar de mirarla, su sonrisa clara, no pegaba en aquel tugurio.
A partir de ese instante me quedé totalmente ausente, como flotando entre el humo y las voces de las acaloradas discusiones. No podía evitar por más que lo intentaba, que mis ojos volaran hacia ella con insistencia. La verdad es que el mirarla empezó a convertirse para mí en una obsesión; me aterraba que mis amigos pudieran darse cuenta de lo que me estaba pasando.
Yo la miraba sin cesar, ella estaba en el extremo del mostrador a unos cinco pasos de mi; su insinuante silueta, iluminada plenamente por un foco de la barra, le daba un halo misterioso y encantador al mismo tiempo. La espesa cortina de humo me permitía mirar sin ser observado.
Intenté adivinar las formas de su cuerpo, mirando disimuladamente, como si quisiera interesarme en las sucias paredes de madera oscura, pero los ojos como un imán se depositaban en aquella sonrisa y sus claros ojos lagrimosos....
......Noté como se me hacía un nudo en la garganta y empecé a tragar saliva, algo por debajo de la hebilla del cinturón empezó a despertarse, lo cual me produjo una mayor inquietud.
Mi caprichosa mente, como siempre, empezó a jugarme malas pasadas, ya me la estaba imaginando junto a mi...poder tenerla muy cerca...tocarla...acariciarla...hablar con ella descubrir sus secretos, poder sentir la tibieza de su piel, sentirla cerca
...¡Ah...! ¡la obsesión iba en aumento!
Ella seguía allí sola, cosa que no entendía, ¿nadie se había dado cuenta de su presencia?
¿era una alucinación? ¿una broma de mi mente?
El bar se estaba quedando vacío, la gente tardaba en irse....¿porque no se irían todos ya?
la obsesión iba en aumento ahora me pareció llegar oleadas de su suave perfume, aspiré con fuerza... ¡Hummm..! aquel aroma acabó por despertar en mi un torbellino de bajas pasiones.
De repente pasó algo que me heló la sangre
Yo la miraba ya descaradamente ... y ella de repente fijó su vista en mi..y sin pensarlo dos veces, me levanté con toda la energía que fui capaz y me dirigí directamente hacia el mostrador.



El corazón golpeaba con fuerza dentro de mi pecho como un corcel salvaje, sentía la sangre hervir en mi cara, estaba rojo como un tomate, en las sienes sentía el palpitar del corazón, como un martillo, no podía pensar con claridad, ¿que le diría? No la conozco de nada.`
Pero ya estaba de pié andando hacia ella, yo me veía desde el techo, imaginando el ridículo espantoso que iba a hacer, era una muerte anunciada, pero de mi mente había desaparecido todo cuanto había a mi alrededor ¡¡ Lo único que importaba era ella !!. Me fui acercando lentamente,¡ nunca una distancia tan corta me había parecido tan larga¡...estaba nervioso, conforme me acercaba notaba como abundantes gotas de sudor perlaban mi frente.
¡Parecía enteramente un ternero hacia el matadero! ¿que me estaba pasando?

Un paso antes de llegar a ella, la voz del solícito camarero me paró en seco..¿Qué desea el señor?..Yo, un poco pálido por la emoción, me di cuenta que no me salía la voz, negué con la cabeza... y avancé medio paso.
-¿Te encuentras bien? me dijo con una voz suave.
-¡No! le dije.
La verdad es que creo que me estaba mareando. La sangre me nublaba la vista.
-Estaba buscando una excusa para hablar contigo y me he quedado en blanco y soy consciente que estoy quedando fatal, conseguí balbucear.
-Me apetece bailar y me preguntaba si querrías hacerlo conmigo.
Entonces, sucedió lo que tenía que pasar, tanta tensión acumulada, las pulsaciones a 190, las pìernas ya no aguantaron más......., cabecee ligeramente y me desplomé en sus brazos.