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domingo, 25 de octubre de 2015

Rozándome en el autobús

Sevilla no tiene playa. Solo algunos valientes se atreven a bañarse en las templadas y verdosas aguas del Guadalquivir cuando aprieta el calor del verano.

Cierto día de verano . Tomé un autocar para pasar el día tostándome al sol, vestía de blanco (como casi siempre), unas sandalias con tiritas de piel marrón unas medias transparentes a media pierna y unos encajes negros por debajo. ;)





















Es de esas veces que podía sentir las miradas de los sujetos que estaban a mi alrededor, jijiji, me sentía la dueña de la situación, el transporte se iba llenando en cada parada, hasta que en algún momento estaba algo apretado..........

No se como apareció a mi lado un tipo que he de confesar no me desagradadaba, era atractivo y tenía una sonrisa pícara, él me miraba y yo disimulaba, entonces al tomar una curva perdí el apoyo de un asiento y acabé rozándole para no caerme, agradecí por una vez que el conductor condujera como un loco, fue entonces cuando él se comenzó a acercar un poco más, hasta que mi mano y donde debía esconderse su pene se encontraron por “accidente” entonces sentí en el dorso de la mano como la tenia de dura, se me inyectó la cara de sangre, me ruboricé y no podía mirarlo, pero entonces moví mi mano de manera que como quién no quiere la cosa acariciaba muy discretamente lo que tenia muy cerca, su polla cada vez se iba poniendo más y más grande, me mordí tanto mi labio que casi me sangra y me costaba respirar, la verdad es que me imaginaba su tranca y quería sacársela y frotarla contra mi trasero el cual vestía una tanga, quería tenerla. 

El sujeto solo me miraba con rostro de querer desnudarme, me excitó mucho notar como respiraba fuerte. Me comenzaba a poner mojada, podía sentir como algo escurría levemente entre mis piernas, me puso muy caliente el simple hecho de pensar en masturbarnos en el transporte rodeados de tanta gente. Total que al bajar del bus giré mi mano y le apreté el enorme bulto que tenia y solo escuché como se quejó de placer cerca de mi oído mientras pasaba frente suyo restregando mi trasero y su falo durísimo. 

Adiós me dijo al oido y casi me salió un nooooooooooo de las tripas, el resto del día lo pasé totalmente mojada por el acontecimiento.



miércoles, 22 de abril de 2009

Amor en Conserva

–Hoy creo que vas a llegar tarde al trabajo.
Sus labios dibujan una escondida sonrísa. Pero ¿Como puede saberlo?
No entiendo nada, su imágen se hace paso entre las siluetas de la gente, a través de mi mirada pérdida, ácida mezclolanza de agridulces olores matinales, perfumes baratos, 'after shaves', esencias varias pegadas rutinariamente en el cuerpo, aromas de nicotinas adheridas a dedos amarillentos, sudores corporales, día soleado primaveral, temperaturas humanas altas.

El viaje de pié en un autobús repleto, es muy incómodo, la gente en cada parada se aprieta más, puedo ver su rostro sonriente a tres metros, una sonrisa que destaca entre tantas caras crispadas por sus propios penamientos, el autobús atrapa varios baches, para que nos vayamos 'acomodando', los rostros bailan al compás de los traqueteos, enlaza tres curvas, 2 acelerones y 4 paradas bruscas, cada sufrido pasajero a encontrado su 'hueco' y su particular punto de apoyo, esquinas, soportes de asientos, barras verticales o asideras en el techo, de repente ella aparece a mi lado, como si mi mente la hubiera atraido poderosamente, en una de las paradas bruscas una anciana sale despedida, la agarro 'in extremis', la energía cinética provocada por una rotonda tomada a gran velocidad, nos aplasta unos a otros, parece que el autobús vaya a volcar, pero lentamente recupera su posición inicial.

Se le escapa un grito por la impresión, entonces noto que su mano atrapa mi antebrazo con fuerza, soy su nuevo punto de sujección, a partir de aquí las nuevas energías, empeñadas en que no conservemos la verticalidad, curvas cerradas, paradas y acelerones se convierten en mis aliadas, cada parada más y más pasajeros, más acople entre los mismos, caras de circunstancias, miradas extraviadas al infinito, evitando los terribles cruces de ojos.

Ella me mira sin disimulo y no aparta su mano de mi antebrazo, cuando la interrogo con la mirada, sonríe discretamente para si misma, la chica se va a acercando con el ajetreo, hasta que su cuerpo se apoya en el mio, más pasajeros y ya noto su respiración un tanto agitada pero no disimulada. Percibo su cuerpo tibio, cuando en los acelerones, lo deja flotar a la deriva, sabiendo que se topará con el mio, me embriaga su suave perfume.


Curva a la derecha, frenazo, bote, acelerón, izquierda, frenazo, arrancada, serie de baches, ¿por qué no arreglaran los amortiguadores?....Los roces se van haciendo mas intensos y más consentidos. Tanto roce hace que mi pene empieza a coger un tamaño considerable. Ella mira, se da cuenta, me mira con una sonrisita cómplice y se acomoda apoyando su culo en mi paquete, dejando que se roce delicadamente.

No se como, noto su mano en mi polla, sin mirarme cambia la posición de mi miembro para acoplarlo entre sus glúteos. El contacto ya es pleno, ella se mueve lentamente arriba y abajo rozándose con mi pene consiguiendo que mi erección sea ya plena, noto que estoy empezando a mojarme.

Acabo de ver el lugar donde debía apearme, a pasado como una nube, ya no me molesta la gente, estoy tan a gusto, me quedo hasta que se baje ella. La chica sigue moviéndose con suavidad hasta que se da la vuelta y clava su pubis en mi miembro. Se abraza a mi cuello y con una voz muy bajita me dice.

–Creo que te has pasado la parada, has sido muy amable por ser mi punto de apoyo, me da un beso suave en los labios.

Bajó corriendo, era su parada. Me quede mirando a través del cristal como corría graciosamente mirando hacia la ventana agitando la mano.

Amor en Conserva

–Hoy creo que vas a llegar tarde al trabajo.
Sus labios dibujan una escondida sonrísa. Pero ¿Como puede saberlo?
No entiendo nada, su imágen se hace paso entre las siluetas de la gente, a través de mi mirada pérdida, ácida mezclolanza de agridulces olores matinales, perfumes baratos, 'after shaves', esencias varias pegadas rutinariamente en el cuerpo, aromas de nicotinas adheridas a dedos amarillentos, sudores corporales, día soleado primaveral, temperaturas humanas altas.

El viaje de pié en un autobús repleto, es muy incómodo, la gente en cada parada se aprieta más, puedo ver su rostro sonriente a tres metros, una sonrisa que destaca entre tantas caras crispadas por sus propios penamientos, el autobús atrapa varios baches, para que nos vayamos 'acomodando', los rostros bailan al compás de los traqueteos, enlaza tres curvas, 2 acelerones y 4 paradas bruscas, cada sufrido pasajero a encontrado su 'hueco' y su particular punto de apoyo, esquinas, soportes de asientos, barras verticales o asideras en el techo, de repente ella aparece a mi lado, como si mi mente la hubiera atraido poderosamente, en una de las paradas bruscas una anciana sale despedida, la agarro 'in extremis', la energía cinética provocada por una rotonda tomada a gran velocidad, nos aplasta unos a otros, parece que el autobús vaya a volcar, pero lentamente recupera su posición inicial.

Se le escapa un grito por la impresión, entonces noto que su mano atrapa mi antebrazo con fuerza, soy su nuevo punto de sujección, a partir de aquí las nuevas energías, empeñadas en que no conservemos la verticalidad, curvas cerradas, paradas y acelerones se convierten en mis aliadas, cada parada más y más pasajeros, más acople entre los mismos, caras de circunstancias, miradas extraviadas al infinito, evitando los terribles cruces de ojos.

Ella me mira sin disimulo y no aparta su mano de mi antebrazo, cuando la interrogo con la mirada, sonríe discretamente para si misma, la chica se va a acercando con el ajetreo, hasta que su cuerpo se apoya en el mio, más pasajeros y ya noto su respiración un tanto agitada pero no disimulada. Percibo su cuerpo tibio, cuando en los acelerones, lo deja flotar a la deriva, sabiendo que se topará con el mio, me embriaga su suave perfume.


Curva a la derecha, frenazo, bote, acelerón, izquierda, frenazo, arrancada, serie de baches, ¿por qué no arreglaran los amortiguadores?....Los roces se van haciendo mas intensos y más consentidos. Tanto roce hace que mi pene empieza a coger un tamaño considerable. Ella mira, se da cuenta, me mira con una sonrisita cómplice y se acomoda apoyando su culo en mi paquete, dejando que se roce delicadamente.

No se como, noto su mano en mi polla, sin mirarme cambia la posición de mi miembro para acoplarlo entre sus glúteos. El contacto ya es pleno, ella se mueve lentamente arriba y abajo rozándose con mi pene consiguiendo que mi erección sea ya plena, noto que estoy empezando a mojarme.

Acabo de ver el lugar donde debía apearme, a pasado como una nube, ya no me molesta la gente, estoy tan a gusto, me quedo hasta que se baje ella. La chica sigue moviéndose con suavidad hasta que se da la vuelta y clava su pubis en mi miembro. Se abraza a mi cuello y con una voz muy bajita me dice.

–Creo que te has pasado la parada, has sido muy amable por ser mi punto de apoyo, me da un beso suave en los labios.

Bajó corriendo, era su parada. Me quede mirando a través del cristal como corría graciosamente mirando hacia la ventana agitando la mano.

Amor en Conserva

–Hoy creo que vas a llegar tarde al trabajo.
Sus labios dibujan una escondida sonrísa. Pero ¿Como puede saberlo?
No entiendo nada, su imágen se hace paso entre las siluetas de la gente, a través de mi mirada pérdida, ácida mezclolanza de agridulces olores matinales, perfumes baratos, 'after shaves', esencias varias pegadas rutinariamente en el cuerpo, aromas de nicotinas adheridas a dedos amarillentos, sudores corporales, día soleado primaveral, temperaturas humanas altas.

El viaje de pié en un autobús repleto, es muy incómodo, la gente en cada parada se aprieta más, puedo ver su rostro sonriente a tres metros, una sonrisa que destaca entre tantas caras crispadas por sus propios penamientos, el autobús atrapa varios baches, para que nos vayamos 'acomodando', los rostros bailan al compás de los traqueteos, enlaza tres curvas, 2 acelerones y 4 paradas bruscas, cada sufrido pasajero a encontrado su 'hueco' y su particular punto de apoyo, esquinas, soportes de asientos, barras verticales o asideras en el techo, de repente ella aparece a mi lado, como si mi mente la hubiera atraido poderosamente, en una de las paradas bruscas una anciana sale despedida, la agarro 'in extremis', la energía cinética provocada por una rotonda tomada a gran velocidad, nos aplasta unos a otros, parece que el autobús vaya a volcar, pero lentamente recupera su posición inicial.

Se le escapa un grito por la impresión, entonces noto que su mano atrapa mi antebrazo con fuerza, soy su nuevo punto de sujección, a partir de aquí las nuevas energías, empeñadas en que no conservemos la verticalidad, curvas cerradas, paradas y acelerones se convierten en mis aliadas, cada parada más y más pasajeros, más acople entre los mismos, caras de circunstancias, miradas extraviadas al infinito, evitando los terribles cruces de ojos.

Ella me mira sin disimulo y no aparta su mano de mi antebrazo, cuando la interrogo con la mirada, sonríe discretamente para si misma, la chica se va a acercando con el ajetreo, hasta que su cuerpo se apoya en el mio, más pasajeros y ya noto su respiración un tanto agitada pero no disimulada. Percibo su cuerpo tibio, cuando en los acelerones, lo deja flotar a la deriva, sabiendo que se topará con el mio, me embriaga su suave perfume.


Curva a la derecha, frenazo, bote, acelerón, izquierda, frenazo, arrancada, serie de baches, ¿por qué no arreglaran los amortiguadores?....Los roces se van haciendo mas intensos y más consentidos. Tanto roce hace que mi pene empieza a coger un tamaño considerable. Ella mira, se da cuenta, me mira con una sonrisita cómplice y se acomoda apoyando su culo en mi paquete, dejando que se roce delicadamente.

No se como, noto su mano en mi polla, sin mirarme cambia la posición de mi miembro para acoplarlo entre sus glúteos. El contacto ya es pleno, ella se mueve lentamente arriba y abajo rozándose con mi pene consiguiendo que mi erección sea ya plena, noto que estoy empezando a mojarme.

Acabo de ver el lugar donde debía apearme, a pasado como una nube, ya no me molesta la gente, estoy tan a gusto, me quedo hasta que se baje ella. La chica sigue moviéndose con suavidad hasta que se da la vuelta y clava su pubis en mi miembro. Se abraza a mi cuello y con una voz muy bajita me dice.

–Creo que te has pasado la parada, has sido muy amable por ser mi punto de apoyo, me da un beso suave en los labios.

Bajó corriendo, era su parada. Me quede mirando a través del cristal como corría graciosamente mirando hacia la ventana agitando la mano.