-Venga, ¡escúpeme ya en la cara!
Era injusto, sentí un ataque repentino de celos, no me hablaba a mi que era su dueño, se lo decía a ella.
Por un momento pensé en desconectarla, bastaba mandarle un chorro de imágenes equivocadas.
Siempre se lleva los mejores momentos, las caricias más reconfortantes, los ojos abiertos llenos de admiración, las caricias tímidas como con miedo a sus reacciones, luego ya solo existe ella, que si la meto aquí, que si la paseo entre mis pechos, que si en mi boca y a mi que me parta un rayo.Yo también quisiera estar en su boca y ser bañado por su saliva caliente y notar sus pequeños espasmos, provocar una descarga eléctrica descontrolada en su espalda.
Ella no soporta los momentos tensos, ni las negativas a las citas, ni paga las cenas, está ahí tranquila esperando su momento, ¡que rabia me da! ¡Lo tiene todo tan fácil!.
Definitivamente voy a desconectarla.
Hummmm, demasiado tarde, ya me ha desconectado ella primero, acaba de escupir toda su leche, se acabaron los pensamientos, ojos en blanco, la maldita explosión en la que se entrelazan todos los nervios y el deseo irrefrenable de abrazar ese cuerpo ajeno......
