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sábado, 25 de julio de 2009

En mi boca se dibuja una sonrisa de malicia y picardía. Mientras dejo que el vestido muy lentamente deje mis generosos atributos, como un homenaje para ti ya sólo queda muy poca ropa interior, me ves y notas que estoy muy caliente, con ganas de exhibirme
Mirame...lo haces, lo sé y me excita, me acerco donde estás...pienso que me siento sobre tus piernas, a horcajadas, abierta para ti.

Mira mi lengua chupando mis hombros, como me gusta recrearme, en que me veas como mis pezones crecen para ti, con tus labios, ... lo hago poco a poco, voy acariciándote sobre el pantalón, te desabrocho la correa, bajo hasta tu cremallera con los dedos, sin dejar de mirarte y haciendo que tu me mires, te siento excitado, ...no sabes cuanto, cuanto deseo chupar esa polla que se está despertando, el deseo de sentirse deseada......

Deslizo los dedos por tu ropa intima para descubrir ahí tu pene, delicioso, duro...Comienzo a chuparte la polla lentamente, esta dura y húmeda, sabrosa y excitante, poco a poco bajo tu pantalón totalmente con un poco de dificultad mutua, pero con tanto deseo, que logro dejarte desnudo, recorriendo con mis labios y lengua cada milímetro...Dejo de hacerlo y me paro, quedando frente a ti me estoy acariciando semidesnuda para ti...


¿Aún sigues mirando? No dejes de hacerlo

sábado, 2 de mayo de 2009

El Beso más Caro del Mundo

-¡¡ 4.000.500 parados !! Suena una voz metálica y lejana en un viejo receptor de radio.

Están pensativos, haciendo cola en el INEM, para presentar los papeles del despido, esta vez, impecablemente vestidos, se miran en silencio. ¿Como pueden los acontecimientos manipular de esta forma dos seres, llevándoles de la felicidad absoluta al mundo oscuro de la carencia absoluta de perspectivas?

Por fin entra en el ascensor y se encuentra solo ella. Atrás quedan las provocaciones a través del biombo de cristal que separan sus departamentos, proposiciones silenciosas a través de miradas y sonrisas furtivas, entre el trasiego y el furor del trabajo diario, dedo índice tramposo, acariciando levemente el cuello, sabiéndose segura y deseada al mismo tiempo, cambios lentos de la posición de sus piernas, movimientos sutiles y estudiados que dejaban entrever su eróticas relajaciones. Él entonces se acomodaba en la silla y apuntaba su rostro hacia ella, descaradamente, sabiendo que el cristal separaba sus mundos.

Una descarga eléctrica circula por sus cuerpos llenándolos de emoción y tenso silencio.

Abismo en el cruce de las miradas, negros contra azules ojos. Unos dedos se acercan al mando y torpemente colocan al ascensor en pausa. El mundo se detiene.

Se acerca como una pantera, acechando a su presa sin emitir sonido alguno, lo mira directamente a los ojos, y se refugia en su pecho, él la abraza apasionadamente... de pronto están engarzados sus labios en el juego peligroso y erótico de superar mordiscos de labios, lenguas que se lamen con mas delicia en cada embate.

El ascensor detenido, él se escurre suavemente por la pared del elevador apoyando la espalda sobre la misma y ella queda encima de sus piernas recogidas en un intento de estar cómodos... Siguen besándose, la mano de él se escurre por su pierna derecha y acariciándola toca su cueva mágica cuando la falda de su vestido cede al primer intento y se precipita... ya están gimiendo de placer... cuando ella comienza a desabotonar su camisa, se escucha un chasquido... el ascensor se estremece y reinicia el descenso... asombrados, intentan levantarse y con sus bocas aún anestesiadas, intentan en vano arreglar sus ropas. A los pocos segundos, el ascensor abre las puertas y al lado del Director General aparecen siete personas de la planta, en sus rostros se refleja un asombro contenido, se colocan ordenadamente entre ambos.


Aparentemente nadie nota su esfuerzo por respirar acompasadamente, ni una camisa totalmente desarbolada, ni el cabello graciosamente despeinado de ella, ni las torneadas piernas desnudas, surgiendo entre una falda arrugada en el suelo.

Se bajan en el siguiente piso. Cada uno toma su camino, pero ambos reciben durante la mañana una horrible notificación.

'Pase vd. a recoger el finiquito'

El Beso más Caro del Mundo

-¡¡ 4.000.500 parados !! Suena una voz metálica y lejana en un viejo receptor de radio.

Están pensativos, haciendo cola en el INEM, para presentar los papeles del despido, esta vez, impecablemente vestidos, se miran en silencio. ¿Como pueden los acontecimientos manipular de esta forma dos seres, llevándoles de la felicidad absoluta al mundo oscuro de la carencia absoluta de perspectivas?

Por fin entra en el ascensor y se encuentra solo ella. Atrás quedan las provocaciones a través del biombo de cristal que separan sus departamentos, proposiciones silenciosas a través de miradas y sonrisas furtivas, entre el trasiego y el furor del trabajo diario, dedo índice tramposo, acariciando levemente el cuello, sabiéndose segura y deseada al mismo tiempo, cambios lentos de la posición de sus piernas, movimientos sutiles y estudiados que dejaban entrever su eróticas relajaciones. Él entonces se acomodaba en la silla y apuntaba su rostro hacia ella, descaradamente, sabiendo que el cristal separaba sus mundos.

Una descarga eléctrica circula por sus cuerpos llenándolos de emoción y tenso silencio.

Abismo en el cruce de las miradas, negros contra azules ojos. Unos dedos se acercan al mando y torpemente colocan al ascensor en pausa. El mundo se detiene.

Se acerca como una pantera, acechando a su presa sin emitir sonido alguno, lo mira directamente a los ojos, y se refugia en su pecho, él la abraza apasionadamente... de pronto están engarzados sus labios en el juego peligroso y erótico de superar mordiscos de labios, lenguas que se lamen con mas delicia en cada embate.

El ascensor detenido, él se escurre suavemente por la pared del elevador apoyando la espalda sobre la misma y ella queda encima de sus piernas recogidas en un intento de estar cómodos... Siguen besándose, la mano de él se escurre por su pierna derecha y acariciándola toca su cueva mágica cuando la falda de su vestido cede al primer intento y se precipita... ya están gimiendo de placer... cuando ella comienza a desabotonar su camisa, se escucha un chasquido... el ascensor se estremece y reinicia el descenso... asombrados, intentan levantarse y con sus bocas aún anestesiadas, intentan en vano arreglar sus ropas. A los pocos segundos, el ascensor abre las puertas y al lado del Director General aparecen siete personas de la planta, en sus rostros se refleja un asombro contenido, se colocan ordenadamente entre ambos.


Aparentemente nadie nota su esfuerzo por respirar acompasadamente, ni una camisa totalmente desarbolada, ni el cabello graciosamente despeinado de ella, ni las torneadas piernas desnudas, surgiendo entre una falda arrugada en el suelo.

Se bajan en el siguiente piso. Cada uno toma su camino, pero ambos reciben durante la mañana una horrible notificación.

'Pase vd. a recoger el finiquito'

El Beso más Caro del Mundo

-¡¡ 4.000.500 parados !! Suena una voz metálica y lejana en un viejo receptor de radio.

Están pensativos, haciendo cola en el INEM, para presentar los papeles del despido, esta vez, impecablemente vestidos, se miran en silencio. ¿Como pueden los acontecimientos manipular de esta forma dos seres, llevándoles de la felicidad absoluta al mundo oscuro de la carencia absoluta de perspectivas?

Por fin entra en el ascensor y se encuentra solo ella. Atrás quedan las provocaciones a través del biombo de cristal que separan sus departamentos, proposiciones silenciosas a través de miradas y sonrisas furtivas, entre el trasiego y el furor del trabajo diario, dedo índice tramposo, acariciando levemente el cuello, sabiéndose segura y deseada al mismo tiempo, cambios lentos de la posición de sus piernas, movimientos sutiles y estudiados que dejaban entrever su eróticas relajaciones. Él entonces se acomodaba en la silla y apuntaba su rostro hacia ella, descaradamente, sabiendo que el cristal separaba sus mundos.

Una descarga eléctrica circula por sus cuerpos llenándolos de emoción y tenso silencio.

Abismo en el cruce de las miradas, negros contra azules ojos. Unos dedos se acercan al mando y torpemente colocan al ascensor en pausa. El mundo se detiene.

Se acerca como una pantera, acechando a su presa sin emitir sonido alguno, lo mira directamente a los ojos, y se refugia en su pecho, él la abraza apasionadamente... de pronto están engarzados sus labios en el juego peligroso y erótico de superar mordiscos de labios, lenguas que se lamen con mas delicia en cada embate.

El ascensor detenido, él se escurre suavemente por la pared del elevador apoyando la espalda sobre la misma y ella queda encima de sus piernas recogidas en un intento de estar cómodos... Siguen besándose, la mano de él se escurre por su pierna derecha y acariciándola toca su cueva mágica cuando la falda de su vestido cede al primer intento y se precipita... ya están gimiendo de placer... cuando ella comienza a desabotonar su camisa, se escucha un chasquido... el ascensor se estremece y reinicia el descenso... asombrados, intentan levantarse y con sus bocas aún anestesiadas, intentan en vano arreglar sus ropas. A los pocos segundos, el ascensor abre las puertas y al lado del Director General aparecen siete personas de la planta, en sus rostros se refleja un asombro contenido, se colocan ordenadamente entre ambos.


Aparentemente nadie nota su esfuerzo por respirar acompasadamente, ni una camisa totalmente desarbolada, ni el cabello graciosamente despeinado de ella, ni las torneadas piernas desnudas, surgiendo entre una falda arrugada en el suelo.

Se bajan en el siguiente piso. Cada uno toma su camino, pero ambos reciben durante la mañana una horrible notificación.

'Pase vd. a recoger el finiquito'

jueves, 26 de febrero de 2009

Ritual Nocturno

Su cuerpo navegado por esta noche, agitado como la luz de una vela temblorosa, la piel teñida de rayos ebrios de Luna, manchas trémulas grisáceas azuladas que se deslizan por su cuerpo, lentamente, hacia sus desnudos y blancos muslos, gotas perladas de sudor dotadas de luz propia destacan en la negrura, la oscuridad prohibida tantea su vientre con delicadeza, sus temblores provocan una marejada, las rodillas abiertas como flor nocturna, para recibir mejor sus propios estremecimientos.

Gemidos acompasados, en sinfonía con los bateos cardiácos, percibiendo las ondulaciones del vientre, la mirada extraviada como brújula perdida, de sus rincones más obscenos, sin tierra a la vista donde resguardarse, está totalmente desnuda y sabe a sal deliciosa.

Penetrada y rebosada furtivamente por la noche, suave y profundamente solo como ella sabe hacerlo, su cuerpo se dobla como un junco y se abre de nuevo elásticamente, para recibir más de la medida justa, en el recipiente bullicioso de todos sus escalofríos, en el que quiere ser vertida, recibir la esencia de ese silencio compartido, ser penetrada hasta el fondo, que sus entrañas sean recorridas, que la brisa espumosa se expanda dentro de su cuerpo, buceando muy hondo en esa tibia caverna acuosa, escondida entre esas dos redondeadas montañas blancas que se retuercen en un placer indescriptible.


Guarnecida por matorrales de seda plateada, rincón predilecto para alojar volcanes de lava ardiente. Despierta y enfurecida por la invasión de la marea, con el ir y venir del mar furioso, el fuego rojo interno de la sangre que corre veloz y rabiosa por sus propias venas. Acceso de locura, apogeo de dulce agotamiento, poros inundados de sudor salino, enredada entre la espuma marina de suaves sábanas de algodón, duerme plácidamente con su amante, la noche....

Ritual Nocturno

Su cuerpo navegado por esta noche, agitado como la luz de una vela temblorosa, la piel teñida de rayos ebrios de Luna, manchas trémulas grisáceas azuladas que se deslizan por su cuerpo, lentamente, hacia sus desnudos y blancos muslos, gotas perladas de sudor dotadas de luz propia destacan en la negrura, la oscuridad prohibida tantea su vientre con delicadeza, sus temblores provocan una marejada, las rodillas abiertas como flor nocturna, para recibir mejor sus propios estremecimientos.

Gemidos acompasados, en sinfonía con los bateos cardiácos, percibiendo las ondulaciones del vientre, la mirada extraviada como brújula perdida, de sus rincones más obscenos, sin tierra a la vista donde resguardarse, está totalmente desnuda y sabe a sal deliciosa.

Penetrada y rebosada furtivamente por la noche, suave y profundamente solo como ella sabe hacerlo, su cuerpo se dobla como un junco y se abre de nuevo elásticamente, para recibir más de la medida justa, en el recipiente bullicioso de todos sus escalofríos, en el que quiere ser vertida, recibir la esencia de ese silencio compartido, ser penetrada hasta el fondo, que sus entrañas sean recorridas, que la brisa espumosa se expanda dentro de su cuerpo, buceando muy hondo en esa tibia caverna acuosa, escondida entre esas dos redondeadas montañas blancas que se retuercen en un placer indescriptible.


Guarnecida por matorrales de seda plateada, rincón predilecto para alojar volcanes de lava ardiente. Despierta y enfurecida por la invasión de la marea, con el ir y venir del mar furioso, el fuego rojo interno de la sangre que corre veloz y rabiosa por sus propias venas. Acceso de locura, apogeo de dulce agotamiento, poros inundados de sudor salino, enredada entre la espuma marina de suaves sábanas de algodón, duerme plácidamente con su amante, la noche....

Ritual Nocturno

Su cuerpo navegado por esta noche, agitado como la luz de una vela temblorosa, la piel teñida de rayos ebrios de Luna, manchas trémulas grisáceas azuladas que se deslizan por su cuerpo, lentamente, hacia sus desnudos y blancos muslos, gotas perladas de sudor dotadas de luz propia destacan en la negrura, la oscuridad prohibida tantea su vientre con delicadeza, sus temblores provocan una marejada, las rodillas abiertas como flor nocturna, para recibir mejor sus propios estremecimientos.

Gemidos acompasados, en sinfonía con los bateos cardiácos, percibiendo las ondulaciones del vientre, la mirada extraviada como brújula perdida, de sus rincones más obscenos, sin tierra a la vista donde resguardarse, está totalmente desnuda y sabe a sal deliciosa.

Penetrada y rebosada furtivamente por la noche, suave y profundamente solo como ella sabe hacerlo, su cuerpo se dobla como un junco y se abre de nuevo elásticamente, para recibir más de la medida justa, en el recipiente bullicioso de todos sus escalofríos, en el que quiere ser vertida, recibir la esencia de ese silencio compartido, ser penetrada hasta el fondo, que sus entrañas sean recorridas, que la brisa espumosa se expanda dentro de su cuerpo, buceando muy hondo en esa tibia caverna acuosa, escondida entre esas dos redondeadas montañas blancas que se retuercen en un placer indescriptible.


Guarnecida por matorrales de seda plateada, rincón predilecto para alojar volcanes de lava ardiente. Despierta y enfurecida por la invasión de la marea, con el ir y venir del mar furioso, el fuego rojo interno de la sangre que corre veloz y rabiosa por sus propias venas. Acceso de locura, apogeo de dulce agotamiento, poros inundados de sudor salino, enredada entre la espuma marina de suaves sábanas de algodón, duerme plácidamente con su amante, la noche....

Ritual Nocturno

Su cuerpo se agita débilmente como la luz de una vela, mientras es navegado por esta noche, teñida de rayos ebrios de Luna, manchas trémulas grisáceas con matices azules se deslizan por su cuerpo, lentamente, hacia sus desnudos muslos, gotas perladas dotadas de luz propia destacan en la negrura, la oscuridad prohibida tantea su vientre con delicadeza, sus temblores provocan una marejada, rodillas abiertas como flor nocturna, para recibir mejor sus propios estremecimientos.

Interpretación de gemidos acompasados, sintiendo las ondulaciones del vientre, mirada extraviada brújula perdida, de sus rincones más obscenos, paseo solitario, silencioso, sin tierra a la vista donde resguardarse, está totalmente desnuda y sabe a sal.

Penetrada y rebosada furtivamente por la noche, suave y profundamente solo como ella sabe hacerlo, su cuerpo se dobla como un junco y se abre de nuevo elásticamente, para recibir más que la medida justa, en el recipiente bullicioso de todos sus escalofríos, quiere ser vertida, recibir la esencia de ese silencio compartido, ser penetrada hasta el fondo, que sus entrañas sean recorridas, que la brisa espumosa se expanda dentro de su cuerpo, buceando muy hondo en esa tibia caverna acuosa, escondida entre esas dos redondeadas montañas blancas que se retuercen en un placer indescriptible, guardada por matorrales de seda, guarida perfecta donde crecen volcanes de lava ardiente.

Despierta y enfurecida por la invasión de la marea, con el ir y venir del mar furioso, el fuego rojo interno de la sangre que corre veloz y rabiosa por sus propias venas. Acceso de locura, apogeo de dulce agotamiento, poros inundados de sudor salado, enredada entre la espuma marina de suaves sábanas de algodón, duerme plácidamente con su amante, la noche....