Los cinco dedos árabes

Author: Ulises / Etiquetas: ,

La escena ocurre en la casa de un árabe. El hijo le cuenta:
- Babá, Babá! , en el colegio me han rebrobado...
- Borqué, hijo? Cuéntales a tu badre!
- Borque yo no sabe los nombres de los dedos de la mano, badre! Es que acaso es tan imbortante darles nombres?
- Hijo, yo tamboco los sabía y siembre me las arreglé muy bien... Te contaré cuáles son los nombres de los dedos y borqué es imbortante saberlos...:
· El brimero es el legal... sirve bara firmar los babeles imbortantes.
· El segundo es el autoritario... sirve bara dar las ordenes.
· El tercero es el baginal y se usa mojado... ya sabrás bara qué!
· El cuarto es el matrimonial... allí te bones el anillo de bodas.
· El quinto es el buscador... busca en la nariz, busca en las orejas...

- Berdone usted badre, combrendo muy bien lo que usted me enseña, bero no tengo muy en claro bara qué sirve el tercero......
- Ah, el tercero hijo... te dije que era el baginal... Te lo mojas un boco con saliba y... sirve bara basar las báginas: bágina uno, bágina dos... y así hasta que termines de leer el libro.....

MAL BENSADOS !!!!!!!!

Aleteo de una Mariposa Borracha

Author: Ulises / Etiquetas: , ,

Ayer me emborraché..... Sí ayer, me emborraché.
Todo daba vueltas en mi alrededor inmediato. Me hacía tanta gracia que las paredes de mi habitación diesen vueltas, que decidí poner la música a todo volumen e intentar alcanzar las paredes con mis dedos.
Iba tan rápido que sin darme cuenta despegué.....
Durante el vuelo pensaba en cual sería mi destino.

Pero enseguida lo supe. Estaba en tu habitación, frente a tu cama, tu dormías tranquila. Incluso dormida eres insoportablemente preciosa.


En ese momento bendije a la luna, porque un rayo azulado me dejó ver solo tu cuerpo en aquella obscuridad, bendije a la oscuridad por no ser muy severa y dejarme ver tus labios inertes, reposando tranquilamente.


Pero al acercarme a besarte tropecé con la cama de mi habitación y caí. Con el mareo tuve que levantarme del suelo.

La lluvia al chocar con la ventana, repetía tu nombre, tan estrepitosamente, que se colaba en mi mente y junto con el alcohol golpeaba mi ya tocada cabeza. Me di cuenta de que algo sonaba mas alto que la música e incluso mas que la lluvia en la ventana. Eran mis lágrimas cayendo encima de las ya lloradas. Cuando el alcohol dejó de emborronar mis ojos, descubrí que en cada lágrima estabas tu dormida en tu cama, lo que hizo que se cerrase el círculo y que cayesen mas lágrimas.
Solo en mi habitación otra vez después del vuelo, con la mirada perdida en el lluvioso paisaje que puedo ver a través de la ventana, me siento incompleto.
Pienso en como me siento y me concentro en aquello que me falta, lo que me hace sentirme vivo.


Cierro los ojos y ahí estas, a mi lado.
Aún no puedo verte pero siento tu presencia, un agradable calor que me indica que estas conmigo.
Mis labios se fruncen en una sonrisa al captar tu perfume, cálido y suave. Inspiro profundamente intentando llenarme de ese aroma similar a la canela, ese perfume 'Anais' que tanto te gusta, que te acompaña.
Concentrándome un poco mas capto sutiles diferencias en el perfume que satura mi olfato... el olor suave y dulce de tu cuello, el atrayente aroma cálido de tu escote...
Mantengo los ojos cerrados, disfrutando de la sensación.
Escucho tu respiración.
Cerca, muy cerca.
La tentación de volverme es casi irresistible, pero me recreo en el limite, alargándolo lo más posible. Mi corazón comienza a acelerarse, siempre lo hace en estos momentos. Mi sonrisa se ensancha al comprobar que mi cuerpo me desobedece y se gira hacia ti, no puedo, ni quiero, detenerlo.
Ahora te siento aún mas cerca, enfrente de mí.
Tal vez nos separen unos centímetros, o quizá milímetros, no tengo forma de saberlo.
Siento como tu mano acaricia sutilmente mis labios, la sonrisa que tu me enseñaste a dibujar en mi rostro. Es un roce casi imperceptible, pero la sensación es poderosa.
Adelanto mis manos para acariciarte, me detengo a escasos milímetros de tu piel. No puedo verte, pero casi puedo sentirte.
Paladeo la anticipación que embarga a mi corazón, el deseo irrefrenable que tú alimentas. Cuando de nuevo mi cuerpo me vence por fin toco tu suave piel, tan dulce y delicada comparada con la mía.
Recorro con mis dedos la línea de la mandíbula mientras me imagino tus ojos azules casi transparentes, clavando la mirada en mis cerrados párpados. Tus manos tampoco están quietas, no pueden estarlo, y recorren suavemente mi rostro hasta entrelazarse en mi nuca. Me atraes hacia ti, y mientras lo haces mi corazón bombea aún a mas velocidad, me sumerjo en tu aroma, en tu tacto.
Nuestros labios por fin se tocan, la sensación mas dulce del mundo. La suavidad de tus labios buscando los míos me provoca una serie de descargas eléctricas imperceptibles que recorren mi columna.


La sensación es tan fuerte que mi respiración comienza a acelerarse. Mi lengua recorre tus labios y tú la permites entrar. Comienzas a acariciar mi lengua con la tuya y no puedo evitar que un jadeo se escape entre mis labios.
Mis manos recorren tu cadera y te acercan a mí, tu también me abrazas con fuerza mientras el beso continúa.


Mi mente se ve asaltada por un millar de sensaciones placenteras y el mundo desaparece, solo estamos tu y yo. Nos fundimos en uno, deseo que suceda. Por un momento formamos parte de un mismo ser, en cuerpos separados. Dos cuerpos unidos por un sentimiento mas fuerte que la razón. Presiento que has cerrado también los ojos, he podido notar el aire de tus pestañas, cerrando los párpados, disfrutando tanto como yo de las sensaciones que recorren tu cuerpo. El beso se va impregnando de pasión, tu corazón late a la par que el mío, tu respiración se hace mas fuerte y profunda.


Los dos nos separamos a la vez, sintiéndonos felices, amados. Tu abres tus ojos y los clavas de nuevo en mis cerrados párpados. Sonríes y mi corazón casi estalla de felicidad. Abro los ojos para mirarte, sentirte con el único sentido que aún no he empleado, tu frescor aun está en mis labios, tu tacto perdura en mis manos, tu respiración resuena en mis oídos y tu perfume aun me hechiza.

Abro los ojos para verte... y me encuentro de nuevo en mi habitación. Solo, pero feliz porque sé que no lo estaré siempre. Sé que cuando te vea, todo se hará realidad, que tu me amas tanto como yo te amo a ti.
Ayer me emborraché, pero fue de alcohol y no de tus besos.

Sonriendo, me aparto de la ventana, a escribir esto para ti.

Alquimia Salina

Author: Ulises / Etiquetas: , ,

En el Hospital del Mar, no podían dar crédito a lo que estaban viendo, los auxiliares que tocaban a aquella mujer iban sintiendo unas pequeñas parálisis en los dedos. El cirujano que la intervino para extraerle una especie de pene rocoso, alojado en su vagina, tuvo que parar la operación varias veces por sentirse entorpecer por momentos.

En las Ramblas de Barcelona, entre las estatuas vivientes, hay una que destaca entre las demás, recubierta de blanquísima sal, los rayos de sol hace que brille especialmente, apoyada sobre un árbol, la policía le ha hecho varios requerimientos por no pagar sus tasas, a los que ha hecho caso omiso, a pesar de que las palomas picotean su cabeza y los perros dan lenguetazos a sus tobillos sigue estática.

Lo más extraño es que como a algunas estatuas griegas, le falta el pene y no se atisba rastro de sangre o de dolor. También es de reseñar, que a diferencia de otras estatuas las pupilas estén recubiertas de sal y mantengan un liquido acuoso permanente.

Mirame a los Ojos

Author: Ulises / Etiquetas: , ,


-¡¡¡Que me mires a los ojos !!!

-Es que en estos momentos no puedo.

-¡No soy un par de tetas !

-En fin, tu lo has querido .....

Levantó la vista lentamente, sabía a lo que iba a enfrentarse e intentó pensar en campos de trigo y paisajes nevados, luego intentó atravesar aquella cara, mirar lejos, pero al llegar a aquellos ojos felinos y cómplices, un flujo de sangre descontrolada acudió donde no debía.

Primero se oyó un crujido, luego cuatro botones saltaron y una gran polla apareció totalmente erecta a escasos centímetros de su cuerpo.

-¡¡¡ Eeeeehhh !!! mis ojos siguen estando arriba.

Fue como un choque de trenes .....

Enemigos Comunes

Author: Ulises / Etiquetas: , ,

  • Los enemigos de mi amigo son mis enemigos, pero si los enemigos son comunes el caso cambia......

La economía precaria. De este modo hemos compartido una tienda de campaña bajo las estrellas y no te has ido al albergue.

El frío. Por él te has metido en mi saco de dormir y te has acercado a mi cuerpo para sentir su tibieza.

El miedo. Por eso has hundido tu cabeza en mi pecho. Dejando que mis latidos te tranquilizen

La curiosidad. Ella ha hecho que rozases suavemente tus labios con los mios, esperando sentir el sabor que aún no conoces.

El deseo. Hizo que abrieses los muslos y profanasemos juntos tu cuerpo.

Soñar que estaba soñando.

Author: Ulises / Etiquetas: , ,

Te he descubierto y por lo tanto ahora te delato.

Al principio la sospecha en mi interior era fugaz, luego se ha acelerado de una forma exponencial, cada vez que te miro, mis ojos se quedan paralizados atrapados en los tuyos, el tiempo frena su inercia, mis labios se resecan, mi mirada se queda anclada en tu cuerpo, tragando saliva y ayudado con las redes del eros intento retirarte de la inmensidad del océano, pero tú resbaladiza como siempre te escapas entre las mallas y vuelves al profundo azul, tus tostadas y torneadas piernas van mutando hasta transformarse en una gran cola de sirena plateada, que gira sobre si misma a velocidad vertiginosa y provoca maremotos de confusión en mi cerebro.

Si, tu me hipnotizas profúndamente.

Y ahora me acaricias con tus guantes de seda, como tu sangre pura de mujer enamoradiza, me doy cuenta de que no llevas en tus manos más que tu piel suave de pétalos de jazmín, acercas tu rostro al mío y noto que el mundo desaparece poco a poco, mi cuerpo se yuxtapone frente a un volcán en erupción, lava y hierro fundido, mi sangre hierve al son del fuego lento que es el beso que me regala mi intuición, de mi paladar brotan un torrente atropellado de invisibles palabras, esas diminutas partículas del lenguaje que fluyen sin tiempo ni distancia, encarceladas toscamente en mi mente para que, un día se escapen y avancen desnudas a través de un río en mitad del desierto, dibujando complicados jeroglíficos sobre sus arenas de silencio.
Has intentado engañarme, buen intento pero no has podido ocultar la explosión de color de tu rostro, ni el olor a polvo de estrellas que emana de la carne de tus muslos, ni tapar la perfección de tu sonrisa celeste, ni la sensación de orden que emanan de mis dedos, abriéndose paso entre tu pelo como si fuese el oleaje del líquido elemento para refugiarse por fin en tu húmeda y temblorosa nuca mientras se desata un archipiélago de gotas de sudor perlado que se reparten alegres en tu espalda preconizando un huracán de lujuria encendida.


Por fin, un beso el tuyo.

Tus delicados labios ya sueñan sobre los míos, el suelo se quiebra y las paredes de la habitación estallan para transportarnos en medio de un torbellino, a un vacío de color blanco, lleno de luz, donde tú y yo flotamos, vagando sin rumbo, zambulléndonos en la infinidad de los siglos, manchados por el polvo gris de la Luna con el que tantas noches ella nos cubrió la piel, diluyéndonos en la inmensidad de años en los que nuestro amor durará.

Perdurará para siempre, pues el tiempo contigo se ha detenido, ha frenado bruscamente para derramar lágrimas de plata, los sueños de un hombre enamorado por fin se han hecho realidad.
Pero este hombre enamorado no ha hecho más que soñar que estaba soñando, me despierto como tantas otras veces de mi doble sueño, llorando desconsoladamente como dicta la malvada frustración de ver que vivo un sueño dentro de otro, tal vez un día de estos tantee mi pecho con la mano y descubra que mi corazón ha implosionado en mil pedazos, en cada uno de los cuales ha quedado patente un pequeño fragmento, una leve impresión, una pequeña marca de aquél beso que un día, tu me regalaste, el tuyo.

Consuelo de las miradas

Author: Ulises / Etiquetas: ,






Absolutamente todas las tardes durante este invierno, cuando las Ramblas de Barcelona llenas de color se poblaban de gente disfrutando de su tiempo libre, el mimo aprovechaba a colocarse en su lugar estratégico de estatua viviente para así conseguir algunas monedas y mostrar su talento desaprovechado como actor fracasado, en la acera de enfrente, su vista alcanzaba a una mujer desaliñada, con pelo largo castaño descuidado y piel manchada de pobreza que se resguardaba en su choza de cajas de cartón, con el brazo dolorido por estar pidiendo infructuosamente, era también una estatua viviente.

Ella era mirada por la gente con asco y desgana, si es que se dignaban mirarla y no pasaban altivos a su lado estirando la espalda y protestando con sus gestos por ver la miseria tan cercana, la ignoraban y aquellos que sentían lástima, arrojaban unos céntimos inservibles sin llegar a rozarla, no fuese a ser que se estableciera un cierto contagio, en sus primeros días de mendicidad obligada ella sufría, pero ya era cosa de rutina, al menos tenía la esperanza de la alegría al ver al mimo día a día, ver como se maquillaba cuidadosamente durante una hora con su espejito y escuchar mas tarde las risas que el arrancaba a la gente con su simpatía.





Él actuaba pero poco a poco le iba invadiendo por dentro una gran tristeza, el corazón al verla se le encogía al ver la cruel discriminación de las gentes en esta ciudad que le había visto nacer y de la que el siempre se había sentido orgulloso, ahora sólo actuaba para ella, para la pobre y sucia mujer sin belleza, ahora siempre que se quedaba quieto, no miraba a nada ni a nadie más que a ella, sin parpadear en horas, era capaz de estar y así pasaban las tardes, sin cruzar palabras, cogiendo confianza con el consuelo de las miradas.

Entonces, una tarde cuando el cielo estaba totalmente cubierto por grises nubes y había poca gente paseando en las calles, por no decir nadie, ella se incorporó desentumeciendo su cuerpo, como saliendo de un letargo, arrepentida de dejar de estar encorvada como si fuese el estigma de su mala suerte en la vida y tuviera la obligación de permanecer permanentemente en cuclillas y en posición suplicante simplemente por ser pobre, el cabello escondía como cortinas su cara, con timidez y caminando como si le costara la misma vida, andando de puntillas como si fuera sobre la arena ardiente del desierto, llegó a la vera del mimo y de sus labios con una dulce voz pronunció:







- La mirada habéis movido para mi.




Y sin nada más le regaló un euro que brillaba y valía mucho más que todos los demás, él le regaló un baile, más largo que de costumbre y le lanzó un gentil beso, terminado ella volvió con una tierna sonrisa en sus labios resecos a su choza de cartón y para resguardarse del frío se metió entre un fajo de periodicos.




Así el mimo sorprendido y maravillado por lo que había recibido, al acabar la jornada se acercó a la mendiga, con pasteles y chocolate caliente comprados en la tienda de la esquina.







Desde entonces siempre cenaron juntos en la brisa de la noche.