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domingo, 3 de julio de 2011

Amor Oculto

- Pero ¿Se puede saber que haces?
- Quiero invitarte a algo.
- ¿Invitarme? ¿Atropellarme en el baño y encerrarme aquí es una forma de invitarme? ¡Apártate por favor y déjame salir!.
- Soy un cliente asiduo a este local, no seas estúpida conmigo, solo quiero que te sientas bien.
- ¿Pero tu eres gilipollas? ¡Haz el favor de apartarte de la puerta!

Ella era la encargada de las barras de la terraza de una discoteca, su trabajo consistía en llevar el cambio, controlar el dinero de las cajas y formar los espectáculos de las 'gogos'. Normalmente la controlaba Alvaro, "mi guarda espaldas preferido" así le gustaba llamarle, un cuerpo fibroso de dos metros, cabeza afeitada, unas facciones muy duras y una siempre una sonrisa cómplice hacia ella, su sola presencia le daba seguridad en las largas noches.

Una de esas veladas, mientras él atendía una llamada por el auricular aprovechó la ocasión para ir al baño. Cuando se estaba lavando las manos un tío al que conocía de vista, cliente asiduo que solía dejar muchas consumiciones, tan enormemente grande como pesado después de negarle una y otra vez, noche trás noche, que no iba a ser suya nunca, con infinita paciencia y educación....
Se coló dentro del baño de las mujeres. Cuando se quiso dar cuenta se sintió levantada como una pluma por detrás, de malas maneras la había metido en uno de los habitáculos del baño.

- ¡Escucha ! Estate calladita si no quieres que me enfade contigo.
Bramó. Ella estaba furiosa, le miró a los ojos con cara de desprecio.
- Me importa un bledo que te enfades conmigo, déjame salir ahora mismo, tú y yo no tenemos nada que hablar y menos de esta forma.
-¡Que te calles de una puta vez!
De un salto se interpuso entre la puerta evitando que pudiera salir. El miedo empezó a invadirla, ahora furia y rabia se fundían en su interior. Debido a su larga experiencia en las relaciones con clientes desfasados, analizó rápidamente sus opciones, o forcejear como una loca e intentar salir (que sería imposible puesto que su complexión triplicaba la suya)... o mejor no enfurecerlo más y esperar una oportunidad. Mientras él sacó de su bolsillo trasero una cartera, de ella una bolsita blanca, cogió una tarjeta de plástico, colocó la cartera encima de la tapa del inodoro, abrió la pequeña bolsita y tomó una pequeña cantidad de unas piedrecitas blancas, con su tarjeta las fue deshaciendo hasta convertirlas en polvo, sonriendo maliciosamente levantó su mirada hacia ella.

Estaba terriblemente asustada mirando fijamente lo que hacía mientras la tenía empotrada contra la pared obstaculizando la puerta para que no pudiera irse.
Dibujó dos pequeñas rayas blancas en la cartera con el polvo obtenido. Se incorporó y pasó la tarjeta por la boca de ella, apartó la cara a destiempo pero un polvo blanco ya había impregnado sus labios, al humedecer sus labios con la lengua una amargura recorrió su garganta e hizo que su lengua perdiera su sensibilidad.

- Me gusta mucho tu lengua pequeña....
Le susurró al oído dejando el rastro de una peste a alcohol que tumbaba. Sacó de su pantalón un billete de 50 €... lo enrolló cuidadosamente.

-¡Toma, esnífa ! es muy buena.
- Ya sabes que no me drogo, no quiero.
- Alguna vez tendrás que probarlo... te gustará, no seas niña y esnífala.




Con el billete ya en su mano le miró e imploró con lágrimas en los ojos.
- ¡Por favor, no quiero meterme esa mierda!
- ¡Mira, ya me has cansado! ¡Estoy harto de ser bueno contigo y no recibir nada más que rechazos he insultos por tu parte! ¿Acaso crees que alguien te va a tratar mejor que yo? Además cuando a mi se me antoja una mujer... la consigo y punto. Así que ¡ponte el billete de una puta vez en tu nariz y esnífa!

Su voz empezó a quebrarse... sus ojos le miraron con cara de miedo y odio y las lágrimas empezaron a caer sobre sus mejillas. El se ablandó aparentemente, secó las lágrimas con sus grandes dedos y la abrazó mientras susurraba.

- No llores mi pequeña, jamás te haré daño... mientras seas buena conmigo.

En ese momento ella recordó que de su minifalda colgaba el interfono que le mantenía en contacto toda la noche con Alvaro. Tenía tres botones. Uno para llamarle, otro para que ella le hablase a él y otro... en caso de emergencia... que localizaba la señal desde donde se emitía. Levantó la mirada y miró fijamente a su "secuestrador" e intentó poner en su boca las palabras mas dulces que su estado le permitía.

- Lo siento, soy una desagradecida. Le lanzó una sonrisa y empezó a besarle... lamío sus labios con su lengua todo lo húmeda y suave que pudo.. le acarició la cara con gesto de ternura.

- Soy tonta, nadie mejor que tu va a cuidar de mi, (Solo con el hedor que salía de aquella garganta oscura una sensación de asco recorrió todo su cuerpo), pasada la sorpresa inicial, la abrazó tan fuerte que estuvo a punto de ahogarla y sin que él se diera cuenta... acercó su mano lentamente al interfono y apretó el localizador.

Cogío el billete y se puso de rodillas delante de la tapa del retrete, giró la cabeza hacia arriba y le sonrió timidamente a lo que él contestó con una sonrisa impregnada en cocaína y alcohol. Esnifó la raya de cocaína y la sintió entrar hasta el estómago como un cuchillo afilado, originando en ella una pequeña arcada, al incorporarse su sensación de angustia llegó al límite, cuando vió que se había bajado el pantalón y tenía su enorme polla fuera.


Empezó a temblar en su interior, intentando que no se le notara, un mareo se añadió a las arcadas y le pareció entrar en un vacio que se adueñaba de su mente, con un hilo de voz le replicó.

- Tranquilo, metete la tuya , tenemos toda la noche.
Se llevó la mano a su imponente falo y me hizo saber lo orgulloso que se sentía de su cambio de actitud y el 'regalo' que le esperaba por haber complacido su deseo. Se arrodilló ante la taza, haciendo que yo quedara incrustada entre la cisterna y la pared. Una voz al otro lado de la pared se oyó:
- ¿Olivia?
- ¡Estoy aquiiiiiiiiiiiiiii!!!


Gritó mientras los nervios se apoderaban de ella y sus ojos estallaron en lágrimas

- ¡Cállate puta del demonio!.
Se incorporó y rápidamente tapó mi boca.
- ¡Está ocupado joder no molestes!

Gritó con fuerza. En ese momento ella reaccionó y con toda su rabia contenida le metió un rodillazo en toda la polla que le colgaba haciendo que su mano se la llevara a su entrepierna y dejando su boca libre.
- ¡Alvaroooooo ! ¡Estoy aquííí!
- ¡Aparta, furcia!

Rápidamente la incrustó contra la pared mientras él se incorporaba y le cruzó una bofetada que hizo salir de ella un grito inmenso mientras le ardía la mejilla.
-¡ Hijo de putaaaaaaaaaaaa !
Sintió de nuevo un fuerte golpe que la hizo caer al suelo ya que sus piernas temblaban y no aguantaron el peso. Un fuerte golpe se oyó en la puerta, otro y otro más, él la cogió del cuello y la levantó en vilo dejando su cuerpo suspendido en el aire. Sonó un terrible estruendo que hizo que la puerta cayera encima de él... soltando el cuerpo de ella y que fue a parar de nuevo el suelo.

Una luz la iluminó cuando vió a Alvaro allí, se sintió terriblemente segura, mientras se abalanzába sobre su verdugo, le propinó una patada en el estómago que lo dejó tumbado. En posición fetal sin poderse mover. Alvaro por fin la cogió en volandas entre sus potentes brazos y la levantó como si no hubiese gravedad sacándola del habitáculo. Viendo sus ojos impregnados en lágrimas y su cara roja por las bofetadas que aquel cabrón le había dado, la miró a los ojos y ella vió como una lágrima salio de los suyos.
- Mi pequeña. Ya ha pasado todo. Ya está todo bien. No quiero verte llorar mas.
La abrazó fuerte y la cogió en sus brazos ya que sus piernas no reaccionaban. La miró a la cara y secó sus lágrimas mientras le daba un besito en la nariz, otro... otro. De repente pasó su lengua por su nariz. Ella le miró extrañada, él nunca había hecho eso, la soltó y la metió en el retrete de al lado, antes de cerrar la puerta.


- Quédate aquí, no te muevas.
Cogió el intérfono y avisó a sus dos compañeros.
- ¡Venir al baño de la terraza!
Jamás nadie le había oído dar una orden así, aun siendo el jefe de seguridad, siempre hablaba con dulzura a sus compañeros. Sus pasos se acercaron al retrete de al lado. Se podían sentir sus zancadas fuertes pisando el suelo. Ella sintió de repente caer en otro mareo era como si de repente toda la rabia le hubiera salido a flote, una voz atronadora sonó en los lavabos.
-¡¿La has drogado?!
Se oyó un golpe seco.
-!Dime hijo de puta! ¿La has drogado? Se oyó como Alvaro golpeaba algo, a cada golpe un gruñido, se le oyó llorar por primera vez, se oyó como su voz normalmente imperturbable temblaba de rabia.
-Ahora vas a saber lo que es estar drogado.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

Crónicas año 2010

-Se ha producido una nueva violación de hombre blanco, esta vez ha sido en pleno centro de la ciudad, ante la mirada impasible de algunos ciudadanos ....

Sonó una extraña melodía en la radio, llevábamos ya año y medio desde la entrada en el poder, de aquel extraño negro de boca grande, como flamante presidente del mundo.
La tarde bastante clara y luminosa se truncó en opaca y gris, oscuridad de un cielo que podía intuir pero no ver, por mi ventana, solo con vistas al sucio hormigón repleto de ventanas ajenas.
La radio emitía de nuevo una narración de estas curiosas violaciones pequeños sucesos inexplicables, que estaban aconteciendo en estos días.
-El hombre indefenso, mientras paseaba por el centro de la ciudad fue abordado por tres mujeres mulatas de nacionalidad brasileña, de proporcionadas curvas, según el escueto informe policial, mientras una de ellas con una llave de judo, le inmobilizaba por detrás, asiéndole los brazos, otra le destrozaba violentamente con manos y uñas muy afiladas, la parte superior del pantalón, , dejando sus genitales al aire libre.

Me sorprendí subiendo el volumen de la radio y escuchando al vuelo la repetición de la noticia, esta vez con otra pobre víctima, otro pobre hombre blanco, durante los pasados días se repetían, una y otra vez, ahora otra víctima distinta. Uní cabos, demasiadas coincidencias, reiteraciones y a pesar de las extrañezas, me condujeron a elucubrar un nuevo orden mundial, las mujeres se habían cansado, se estaban adueñando del planeta, la famosa 'Alianza de Civilizaciones', la iban a realizar ellas a su manera, ya que los hombres con nuestras maquinarias estúpidas de guerra, habíamos demostrado nuestra torpeza, dejé abierta la puerta al misterio, quizás a la esperanza, sin hacerme demasiadas preguntas.

- Una vez inmovilizado y con el pene al aire, una de las presuntas delincuentes, la más exuberante según narró la víctima, se desnudó delante de él, a la altura de sus genitales, mientras otra le obligó a abrir bien los ojos, y bailó contorneánndose sensualmente, delante de su vista, alejándose y acercándose luego a milímetros, llegando a rozar sus partes forzadamente desnudas y mostrando sus pechos, que incluso en algún momento se aplastaron en su cara, varios minutos de agonía, a pesar de sus esfuerzos por liberarse y a pesar del miedo, se produjo una erección, que se incrementaba por la mano de la otra agresora, que le bajaba suavemente la piel del tronco del pene y se la volvía a subir desde la base, una y otra vez lentamente, hasta que se produjo la terrible reacción, dejando su miembro viril, formando 90º, cimbreante húmedo y tembloroso, entonces se reían de la víctima y la humillaban aún más si cabe, llegando incluso a chuparle lascivamente la punta del miembro y a darle lenguetazos en el cuello (por parte de la depravada que lo sujetaba por detrás) y por último como terrible vejación le obligan, a correrse en la vagina de la criminal bailarina desnuda, introduciéndole el miembro ya como duro una roca en su caliente interior, apretandola y masajeándola con hábiles movimientos internos. Hecho lo cuál, dejaron al pobre hombre blanco, hincado de rodillas exhausto y vacio en la acera. Mientras se iban corriendo con su semen en la vagina, ante la irritante impasibilidad de otros ciudadanos que circulaban alrededor.


¿Donde habíamos llegado?
Para bien y para mal, nada funciona en mi mente como cabría esperar de antemano, a pesar del peligro, en un rasgo de valentía salí corriendo a la calle, no me iba a rendir, demostraría que no me daba miedo la situación, no me iba a encerrar en casa por miedo a estas ridículas violaciones, al salir a la calle comprobé que había muchos hombres valientes, que como yo estaban apostados, como sombras taciturnas, brazos en jarras......expectantes y desafiantes.

lunes, 2 de junio de 2008

No es lo que parece


-¿Cariño me violaste ayer?
-Casi
-¿Por qué no lo hiciste? ¿Acaso no te puse caliente?
-Mucho
-Me puedes explicar entonces que hacen mis braguitas dando vueltas enredadas en las aspas del ventilador del techo.
-Verás, en el cine, me desabrochaste la bragueta y me sacaste la polla, luego hiciste un agujero en el cartón de las palomitas y metiste mi pene por él, de modo que cada vez que cogías palomitas me acariciabas, con el dorso de los dedos, además abrías la boca y sacabas la palomita que había estado momentos antes al lado de mi tranca, ahora alojada comodamente en tu lengua, la chupabas asomándola a los labios, me mirabas y sonreías enigmáticamente; luego disimuladamente, en los créditos finales pelaste la piel del tronco con tus dedos, te agachaste y rozaste suavemente con tu lengua el glande. Me hiciste bramir como un animal, noté un placer indescriptible.
-Tu me metiste mano sin acabar de tocarme los pezones, con esa costumbre tuya de rodearme la aureola y tocarme el pezón tan ligeramente, que no sé si lo rozas o me lo imagino, volviéndome loca.
-En el coche, te recostaste en el suelo y me mostrabas uno de tus pezones saliendo a través del sujetator, asomando esa cereza deliciosa, que no te acaricié, eres vengativa, no sabía donde mirar y cuando no te miraba me mordías suavemente los huevos a través del pantalón. Siempre en el suelo mirando hacia arriba y sonriendo.
-¿Por eso subiste de dos en dos las escaleras y me llevabas al hombro para que subiéramos mas rápido?... me hiciste sentir como una caja de cartón, ligera y muy frágil.
-Por eso cuando no encontraba las llaves, bajaste mis pantalones y me mordisqueaste las caderas... por eso.
-Tardabas mucho y me estaba volviendo loca por tocarte.
-Tienes que entenderme, cuando me tienes toda la tarde, acariciándo, sacándome la lengua, provocándo, la sangre no corre por mis venas, hierve, vuela y bombea a donde tu ya sabes.
-Supongo que por eso, que corriese por el piso saltando por los sofás te excitó más.
-Qué seas saltadora de vallas no te dá derecho a restregarme, que puedes estar media hora corriendo sin que te alcance.
-Por eso te tiraste en plancha para hacerme un placaje y te diste contra la mesita de noche.
-Pero atrapé tu tobillo.
-Tramposo, te hacías el muerto, pensé que estabas grave.
-Me gustó estirar de tu tobillo, y que fueses apareciendo poco a poco, tus piernas sudorosas, sentir tus muslos redondos y duros, más cuando ya estás cansada y te dejas coger.
-Quería que me atrapases, pensé que nunca lo conseguirías.
-Al palpar el interior de tu entrepierna, noté que estabas empapada y eso me excitó aún más, por eso arranqué literalmente tus bragas y para que no cayeras en la tentación de ponértelas las tiré al techo. me gusta que estés sin nada debajo. Me gusta sentirte mía y desnuda.
-Me encantó cuando me llevaste en volandas contra la pared, no tocaba el suelo, me sentía transportada en el aire sin gravedad, como una pluma, sin saber a donde.
-Eras una pluma, hasta que te levanté una pierna y pude por fin colocarte la polla donde me gusta, me gusta tu forma de estremecerte, cuando empiezas a respirar profundo y gemir.
-Notaba tus embestidas, mi espalda contra el tabique, parecía que fuera a romperse, retumbaba como un tambor gigante, sentía dolor pero se mezclaba con el placer de tu penetración, me apetecía el dolor, que me partieses en dos. Noté como te clavaba las uñas en la espalda, quería que supieses que era tu gata.
-Buffff parecía que me arrancarias de cuajo la piel, llegué a tener miedo, pero yo te estaba metiendo la tranca esculpida con las venas marcadas, rozando fuertemente tu cueva, ensanchandola de tal forma que mi piel y la tuya sentían el mismo dolor del estiramiento forzando tu entrada, dolía, tu me clavabas las uñas y mientras me dejabas 10 lineas tenues de sangre, apretabas con fuerza y me pedias mas fuerza, eso me recordaba que era solo tuyo.
Desnuda como estabas, gritaste el orgasmo más sobrecogedor del mundo y de todos los mundos civilizados, hasta que se deshizo en un carnaval de gemidos guturales que hicieron huir al gato de la ventana y de todos los gatos en todas las ventanas, porque esa noche tu calor inundó todo el calor de todas las noches. La espalda abierta ardía y quería que ardiese más.
-Te corriste en mi interior y empezó a brotar tu leche como una explosión, noté toda su presión en el interior, me gustaba aquella imagen, tu de rodillas con tu espalda ensangrentada y mis muslos con tu leche caliente. Hasta que empezaste a temblar repentinamente, subrepticiamente, soterradamente, culminando en un profundo movimiento telúrico despertaste algo de lo que yo era dueña y jamás había sentido, transformaste la habitación en un enjambre de tus manos, tus piernas, tu boca y lenguas confundidas que se derritieron en un orgasmo compartido el más intenso y endemoniado que nunca ha sentido mi cuerpo.
-Luego tomamos vino caliente e hicimos el amor suavemente, sin un rasguño, me gustó caer extasiado en tus brazos y notar como me abrazabas, aunque estaba dolorido y cuando veo mis arañazos en el espejo, me recorre un placer extremo, vuelvo a notarme dentro de ti activando esos resortes mágicos.




No es lo que parece


-¿Cariño me violaste ayer?
-Casi
-¿Por qué no lo hiciste? ¿Acaso no te puse caliente?
-Mucho
-Me puedes explicar entonces que hacen mis braguitas dando vueltas enredadas en las aspas del ventilador del techo.
-Verás, en el cine, me desabrochaste la bragueta y me sacaste la polla, luego hiciste un agujero en el cartón de las palomitas y metiste mi pene por él, de modo que cada vez que cogías palomitas me acariciabas, con el dorso de los dedos, además abrías la boca y sacabas la palomita que había estado momentos antes al lado de mi tranca, ahora alojada comodamente en tu lengua, la chupabas asomándola a los labios, me mirabas y sonreías enigmáticamente; luego disimuladamente, en los créditos finales pelaste la piel del tronco con tus dedos, te agachaste y rozaste suavemente con tu lengua el glande. Me hiciste bramir como un animal, noté un placer indescriptible.
-Tu me metiste mano sin acabar de tocarme los pezones, con esa costumbre tuya de rodearme la aureola y tocarme el pezón tan ligeramente, que no sé si lo rozas o me lo imagino, volviéndome loca.
-En el coche, te recostaste en el suelo y me mostrabas uno de tus pezones saliendo a través del sujetator, asomando esa cereza deliciosa, que no te acaricié, eres vengativa, no sabía donde mirar y cuando no te miraba me mordías suavemente los huevos a través del pantalón. Siempre en el suelo mirando hacia arriba y sonriendo.
-¿Por eso subiste de dos en dos las escaleras y me llevabas al hombro para que subiéramos mas rápido?... me hiciste sentir como una caja de cartón, ligera y muy frágil.
-Por eso cuando no encontraba las llaves, bajaste mis pantalones y me mordisqueaste las caderas... por eso.
-Tardabas mucho y me estaba volviendo loca por tocarte.
-Tienes que entenderme, cuando me tienes toda la tarde, acariciándo, sacándome la lengua, provocándo, la sangre no corre por mis venas, hierve, vuela y bombea a donde tu ya sabes.
-Supongo que por eso, que corriese por el piso saltando por los sofás te excitó más.
-Qué seas saltadora de vallas no te dá derecho a restregarme, que puedes estar media hora corriendo sin que te alcance.
-Por eso te tiraste en plancha para hacerme un placaje y te diste contra la mesita de noche.
-Pero atrapé tu tobillo.
-Tramposo, te hacías el muerto, pensé que estabas grave.
-Me gustó estirar de tu tobillo, y que fueses apareciendo poco a poco, tus piernas sudorosas, sentir tus muslos redondos y duros, más cuando ya estás cansada y te dejas coger.
-Quería que me atrapases, pensé que nunca lo conseguirías.
-Al palpar el interior de tu entrepierna, noté que estabas empapada y eso me excitó aún más, por eso arranqué literalmente tus bragas y para que no cayeras en la tentación de ponértelas las tiré al techo. me gusta que estés sin nada debajo. Me gusta sentirte mía y desnuda.
-Me encantó cuando me llevaste en volandas contra la pared, no tocaba el suelo, me sentía transportada en el aire sin gravedad, como una pluma, sin saber a donde.
-Eras una pluma, hasta que te levanté una pierna y pude por fin colocarte la polla donde me gusta, me gusta tu forma de estremecerte, cuando empiezas a respirar profundo y gemir.
-Notaba tus embestidas, mi espalda contra el tabique, parecía que fuera a romperse, retumbaba como un tambor gigante, sentía dolor pero se mezclaba con el placer de tu penetración, me apetecía el dolor, que me partieses en dos. Noté como te clavaba las uñas en la espalda, quería que supieses que era tu gata.
-Buffff parecía que me arrancarias de cuajo la piel, llegué a tener miedo, pero yo te estaba metiendo la tranca esculpida con las venas marcadas, rozando fuertemente tu cueva, ensanchandola de tal forma que mi piel y la tuya sentían el mismo dolor del estiramiento forzando tu entrada, dolía, tu me clavabas las uñas y mientras me dejabas 10 lineas tenues de sangre, apretabas con fuerza y me pedias mas fuerza, eso me recordaba que era solo tuyo.
Desnuda como estabas, gritaste el orgasmo más sobrecogedor del mundo y de todos los mundos civilizados, hasta que se deshizo en un carnaval de gemidos guturales que hicieron huir al gato de la ventana y de todos los gatos en todas las ventanas, porque esa noche tu calor inundó todo el calor de todas las noches. La espalda abierta ardía y quería que ardiese más.
-Te corriste en mi interior y empezó a brotar tu leche como una explosión, noté toda su presión en el interior, me gustaba aquella imagen, tu de rodillas con tu espalda ensangrentada y mis muslos con tu leche caliente. Hasta que empezaste a temblar repentinamente, subrepticiamente, soterradamente, culminando en un profundo movimiento telúrico despertaste algo de lo que yo era dueña y jamás había sentido, transformaste la habitación en un enjambre de tus manos, tus piernas, tu boca y lenguas confundidas que se derritieron en un orgasmo compartido el más intenso y endemoniado que nunca ha sentido mi cuerpo.
-Luego tomamos vino caliente e hicimos el amor suavemente, sin un rasguño, me gustó caer extasiado en tus brazos y notar como me abrazabas, aunque estaba dolorido y cuando veo mis arañazos en el espejo, me recorre un placer extremo, vuelvo a notarme dentro de ti activando esos resortes mágicos.