Mostrando entradas con la etiqueta mitología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mitología. Mostrar todas las entradas

martes, 17 de enero de 2012

Venus y Adonis





Se siente terriblemente invisible nadie lo nota a él, ni él nota a nadie, hasta que una hermosa mujer enmascarada lo toma por sorpresa en la oscuridad de una lúgubre calle, y sin mediar palabra lo conduce por húmedos pasadizos y estrechos puentes sobre los canales, hasta un escondite secreto, lo seduce sin quitarse la máscara, sin dejar que la ténue luz de la luna desvele sus facciones.



-¿Pero como podré saber quién eres y a que familia perteneces?






Venecia estaba engalanada, el famoso carnaval de máscaras llenaba de color y misterio la ciudad que por un día atraía a forasteros de otras ciudades y mezclaba a las familias mas poderosas con los plebeyos mas inmundos.



-Soy la 'macizorra' del último cuadro pintado por Tiziano Vecellio



-Ahh ¿Y vuestro nombre es?



-No te lo diré, en el museo de 'PIAZZA SAN MARCO', allí podrás verme totalmente desnuda.



El estado de ánimo se tornó sombrío, se tornó como un espectro observador y observado en medio de la sala roja del museo, llena de desnudos ancestrales de dioses y humanos, mezcla similar al carnaval de máscaras en el que deambulan por las calles todo tipo de personajes. Recordó de pronto como después del acto furtivo y apasionado, ella se alejó sin mas explicaciones, dejando tan solo un leve rastro de voz y un reguero de perfume. Pensar que para él será imposible averiguar nada acerca de esa mujer misteriosa, aunque admirada por generaciones puesto que ser 'portada' de Tiziano significa ser admirada por cientos de generaciones, aunque el encuentro insólito le hizo volverse tremendamente obstinado, ahora totalmente ebrio de lujuria en este lujoso salon lleno de escenas mitológicas con diosas y humanas compitiendo en belleza, resulta que el conocía a la 'macizorra' de uno de aquellos cuadros pero no sabía cuál. Intentaba leer las reseñas de los cuadros y ya las veía turbias. Muchos políticos estaban en la sala jactándose de sus propiedades, los imaginaba excitados con sus queridas y sus propios retratos.




Estaba observando el cuadro de la 'Lluvia de Dánae', oyó una risita detrás suyo mientras decía:


- 'Frío, frío',


Allí estaba ella de nuevo con su máscara de porcelana, bellísima agarrada del brazo a un hombre de una gran barba y lujosa vestimenta.
A medida que él observaba los cuadros ella sonreía y negaba imperceptiblemente con la cabeza, hasta que se centró en el titulado 'Venus y Adonis', ella asintió levemente con la cabeza, estaba atónito y maravillado con las curvas de aquella mujer de piel blanquísima y la tristeza de aquella escena, el hombre de la barba al ver su interés se acercó y le dijo por detrás con voz muy suave:






-Adonis partía a la caza del jabalí que por desgracia acabaría con su vida, Venus, conocedora del destino fatal, trata de impedir la marcha de su amado. Al morir Adonis, Venus crea una flor de su sangre, la anémona, muy bella, pero de breve vida, al igual que Adonis.




Al día siguiente organizó una cacería de jabalies con varios nobles de la ciudad y encargó un cuadro a Tiziano.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El extraño pajaro carpintero

Si alguna vez os habéis despertado en una tienda de campaña muy de mañana por el canto de algún ave, seguro que era un mirlo. Su canto es un placer escucharlo.

No hay mejor música que la que desprende el bosque al atardecer, cuando el aire huele a aire, la resina a pino y a través de la tierra mojada se puede escuchar el silencio, esa ausencia se sonidos queda rota al escuchar ciertas aves nocturnas.
Poco a poco vas distinguiendo tantas especies como atención prestes, si tienes suerte mirlos, canarios aflautados, gorriones despistados, o el sonido majestuoso de los búhos....






Estaba absorto intentando identificar los sonidos que hasta me pareció oír una especie que no reconocía, entre tanta fiebre de sonidos distinguí el ritmo incansable de un pájaro carpintero pero mezclado con el aullido de un gato, me enfilé por un sendero que conducía a una especie de explanada entre la densa espesura de un bosquecillo y presté más atención.


El sendero estaba flanqueado de peñascos atormentados por el sol y el fuego del cielo ardía en la tierra, ahora se distinguía claramente un gemido ansioso y repetido, me acurruqué entre las ramas del último árbol antes de un pequeño claro en el que se veían unas grandes piedras negras, unas estaban enhiestas y otras tumbadas en el suelo, me quedé sin aliento.

Encima de una de esas piedras celtas, una mujer se entregaba a un extraño ritual, se frotaba completamente desnuda contra un menhir que tenía forma de falo, enlazada la piedra con los muslos hasta formar parte de la misma, aplastaba su sexo contra la superficie áspera del megalito, subía y dejaba bajar lentamente con el empuje de sus redondeadas piernas, sus muslos eran redondeados y parecían formar de esta escultura viva, me estremecí por el deseo y una corriente eléctrica recorrió mi espalda.

Su cuerpo desnudo se retorcía ante mi, una de sus manos atrapaba con fuerza la muñeca contraria y sus brazos morenos rodeaban la piedra como dos serpientes que se mordían la cola, se retorcía en cada embate, sus cabellos de oro brillaban por el sudor y golpeaban su espalda rítmicamente como azotada por un látigo de hilos de seda, el aire parecía estar paralizado ante aquel espectáculo de pasión desenfrenada.
Inesperadamente lanzó un grito, sacudida por un espasmo, se dejó resbalar poco a poco al suelo hasta donde estaban sus ropas.

Se repitió la escena en días sucesivos, en el ocaso del cuarto día justo en el momento en que se desnudaba, cuando iba a abrazar la piedra salí del bosque espectralmente intentando andar con parsimonia con una rama de olivo en una mano, ataviado con una sábana blanca cruzada sobre el pecho, hábilmente colocado a contraluz, dejando que la sombra alargada se escurriera entre las piedras damdo una imagen enigmática y a la vez majestuosa.

-Pero ¿quién eres tú?
-Démeter (Dios de la Tierra), le entregué la ramita para confirmarlo.
-¿Entonces mi sacrificio ha funcionado?
-Si, serás muy fecunda a partir de ahora, pero aún te falta el último sacrificio.

Se desnudó y allí mismo apretada su espalda contra la piedra en forma de falo, aún caliente por los rayos huidizos del sol, buscó bajo la sábana y tomó mi verga ceremoniosamente y se la introdujo lentamente por su ya húmeda cueva, cuando entró suavemente esta vez me abrazó a mi y su dulzura dejó paso a una furia incontrolada, quería quedar bien como representante de las humanas, sus largas crines doradas, empezaron a tener vida propia y acabó aplastada con mis embates como una mosca ante el cristal, contra aquella pared monolítica, exploté en su interior como nunca antes y nuestros gritos fueron contestados por pájaros, ranas, grillos y saltamontes en un festival sonoro nunca oído.

Después nos vestimos tranquílamente.
-Oye ¿y esta bici?
Curiosamente apareció mi ropa al lado, creo que había descuidado un pequeño detalle logístico.




Cuando vayaís òr el bosque prestar atención a los sonidos, las ninfas, si te pillan estás perdido.



PD Para leer este post os recomiendo quitar la musica (cruz roja navegador) e ir activando todos los sonidos, para recrearnos en esta noche mágica veraniega.