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viernes, 22 de noviembre de 2019
lunes, 24 de octubre de 2011
El Beso del Socorrista (epílogo)
Para seguir esta historia recomiendo leer la primera parte
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
domingo, 5 de septiembre de 2010
Entre Ola y Ola versión Beta (1.03)
La ventaja de escribir un relato es que puedes hacer que tus personajes imaginarios, adivinen lo que vas a poner en tu blog y se rebelen contra el desarrollo del mismo. Como en el 'Día de la Marmota' en el que se iban sucediendo 'finales diferentes' en una vida que se escribía día a día....

- - - o o o O O O o o o - - -
Pero esta vez, ella no me quitó el bañador ....
.... Introdujo su pequeña y suave mano bajo la pernera del bañador, yo me sentía un tanto cohibido aunque sabía que iba a encontrar un mástil bien armado, ya que intentaba escapar entre los leves barrotes de la tela, se le escapó un pequeño gemido, exclamación casi imperceptible, entonces el tiempo se paró del todo y su mano se ahuecó en torno a aquel tronco nervudo de carne inmenso, se sintió feliz de provocar aquella transformación.
Toda la concentración anterior para ir saltando y atravesando las olas se perdió totalmente, por lo que no apreciamos la cresta de la siguiente ola que nos revolcó uno contra el otro en mil direcciones, eso si ella no soltó su asidera, nuestros cuerpos se fueron rozando, separando aplastando entre sí y por fin alcanzamos la superficie como dos globos.
-¿Qué tal si me sueltas? Como sigamos así nos vamos a ahogar.
-¿Te apetece atravesar la rompiente?
Me dijo ella, con la voz casi imperceptible.
Asentí con la cabeza, me apetecía mas tranquilidad, de modo que nadamos vigorosamente, buceando bajo las crestas de las olas, dando brazadas enérgicas al salir a la superficie, me costaba seguirla, empecé a pensar que era una especie de sirena, unos cien metros mar adentro, ya solo subíamos y bajábamos al compás de las ondas marinas, ella aún estaba azorada, en la última rompiente habíamos tragado agua y quizás por un acto reflejo se había agarrado a mis piernas, provocando aún más mi excitación al notar sus pechos desnudos.
Nos manteníamos a flote con pequeños movimientos de piernas y brazos nos acercábamos y separabamos como si estuviésemos imantados, yo me volví a fijar en su cuerpo y lo que se ocultaba de él tras las líquidas refracciones, su hermoso triángulo de piel prohibida y su intrigante vértice oscuro por su vello púbico.
De repente ella se sumergió, no podía verla, al cabo de unos segundos noté dos manos en el borde de mi bañador, estiró hacia abajo y salió a la superficie, con el mismo hecho una pelota en una de sus manos, noté como mis huevos y la serpiente venosa se colocaban en un delicioso ángulo recto, apúntandola con descaro.
-¡Ahora estamos en igualdad de condiciones!
Otra vez aquella risa, adornada por aquella sonrisa especial, entre tímida y desafiante, até el cordón del bañador en mi tobillo (si leéis las otras versiones del blog entenderéis el porqué). Mi terrible erección ya quedaba patente incluso por debajo del poco agua que nos separaba.

-Veo que te excito algo, ¿eh?
Evidentemente era una pregunta retórica....Pues además mi mirada fija y mis labios entreabiertos me delataban.
Pasé mis manos por sus pezones totalmente enhiestos, se le escapó un quejido y echó la cabeza hacia atrás hundiéndose hasta casi la boca, nadé hacia ella y aplasté mis labios contra aquella cara mojada y llena de sal, ella introdujo su lengua y estuvimos una eternidad intentando flotar y besár al mismo tiempo, era tal la sensación que nos olvidábamos de aletear y en medio del beso nos entraba agua en la garganta, reiamos y dejabamos resbalar el agua de la boca con algunas toses.
Debido al surf, puedo estar en el mar horas, casi sin gastar energía, moviéndome lo mínimo, aprovechando la energía del mar, jugando con el aire de los pulmones, pero ella se desenvolvía en el agua como si viviese allí, con cuatro ligeros movimientos se ahuecó entre mis hombros, entregando su espalda a mi pecho, y su hermoso culo a mi entrepierna, me llegó el aroma de su cuello y de su sensualidad, mordí su cuello y ella atrapó mi polla y se la paseó entre la parte interna de sus muslos para al final colocarla en el inicio de su vagina, noté en mi polla el calor ardiente de su coño, se empujo hacia arriba aleteando con los brazos, levantó su torso por encima del agua y se dejó caer, yo hice el movimiento contrario, el pene quedó alojado en el principio de su abertura, ella ayudó con las manos aunque era difícil, dada la ingravidez y los vaivenes constantes, empezamos a sincronizarnos, a cada empuje sus piernas parecían abrirse mas, ella nadaba hacia abajo y yo hacía arriba, dejábamos de bracear y nos agarrabamos con fuerza yo en sus caderas y ella en las mias,
El mástil iba entrando centímetro a centímetro para grabar en fuego su interior, cada pequeño avance en sus carnes vírgenes una descarga eléctrica me recorría la espalda, la exquisitéz de su suave piel se disparaba loca entre mis dedos, agarraba su pelo hacía atrás para que su espalda se arqueara y ella cuando apretaba hacia abajo se agarraba con fuerza a mi espalda, cuando empujaba yo le cogía por su pelvis hacía abajo, llegó un momento que cuando bajaba ambos quedábamos con la cabeza bajo el agua, pero seguíamos en nuestro empeño, estábamos totalmente sincronizados, hasta que en un último empuje hacía arriba, la polla quedó totalmente hincada, entonces nuestros movimientos se volvieron salvajes, nos rodeó la blanca espuma de nuestros chapoteos y en un último espasmo noté como mi néctar me recorría por dentro, provocando una oleada de placer y furia, se aceleraba para lanzarló como un cañón, inundando de leche y explotando por fin en sus entrañas que no dejaban de llorar por la ansiedad despertada, grité con furia, solo me acuerdo de sus gemidos con un quejido final, la compenetración fué total, un trago largo de agua nos devolvíó al escenario.
Parecía que estuviesemos nadando en un mar de plata
, el sol se acercaba a su ocaso por Poniente y el brillo nos cegaba, flotabamos con una sensación de ingravidez total, moviendo lentamente brazos y piernas en perfecta armonía, a merced de los vaivenes caprichosos del manto salino, como si fuésemos una medusa de cuatro tentáculos, aún estaba en su interior, era totalmente placentero, cada movimiento aleatorio nos llenaba de placer, sus mejillas estaban ardiendo, sus pezones deseando abandonar su cuerpo para ser acariciados y su sonrisa se había borrado por una cara de entera felicidad. Al sacar la polla lentamente de su cueva del placer me besó de nuevo y sentí que estaba en el mundo que yo quería estar.....
, el sol se acercaba a su ocaso por Poniente y el brillo nos cegaba, flotabamos con una sensación de ingravidez total, moviendo lentamente brazos y piernas en perfecta armonía, a merced de los vaivenes caprichosos del manto salino, como si fuésemos una medusa de cuatro tentáculos, aún estaba en su interior, era totalmente placentero, cada movimiento aleatorio nos llenaba de placer, sus mejillas estaban ardiendo, sus pezones deseando abandonar su cuerpo para ser acariciados y su sonrisa se había borrado por una cara de entera felicidad. Al sacar la polla lentamente de su cueva del placer me besó de nuevo y sentí que estaba en el mundo que yo quería estar.....viernes, 26 de septiembre de 2008
El Beso del Socorrista (epílogo)
Para seguir esta historia recomiendo leer la primera parte
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
El Beso del Socorrista (epílogo)
Para seguir esta historia recomiendo leer la primera parte
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
-Empujé la puerta de la caseta y la hice pasar, se sentó en la camilla de cuero negro
mirándome fijamente .........
-Tendrás ese beso, pero hay que esperar el final del día.
Al cabo de una hora de tensa espera, cogí una toalla de pelo largo, muy espesa, muy grande con una cruz roja en su centro, le tendí la otra mano y salimos de la caseta, dirigiéndonos hacia la orilla, noté que ella estaba sofocada por los pensamientos que invadían su mente,
Extendí la toalla sobre la arena, con una lentitud pasmosa, ella necesitaba despejarse de la excitación, que en esos momentos corría como un caballo desbocado por todo su cuerpo.
-Aún no me has besado y ya me estoy volviendo loca.

Entonces se produjo la conjunción de elementos, esa sensación tan relajante de los granitos de arena aún tibia, que se escurren entre los dedos descalzos con un agradable cosquilleo, los pies se escapan de la toalla gigante, y se hunden suavemente en el nacar molido, el suave sonido metálico de los gujarros chocando entre si, arrastrados por las olas que los devuelven a su lecho, olas que adormilan, retirándose y empujando para formar otra y otra, los latidos del acelerado corazón de ambos, el sol marchándose majestuoso por el ocaso y con él, los últimos bañistas perezosos.
Estábamos solos, ¡por fin!, sentados en aquella inmensa toalla, como si el espectáculo del mar, fuese exclusivo para nosotros dos, sentí su corazón al tocarle el hombro y sus labios carnosos
palpitaron levemente, con la mirada llena de misterio, la invité a meternos en el agua, me
siguió hipnotizada.

Nuestros ojos estaban mas cerca que nunca, dejamos que nuestros cuerpos dejaran de tocar
fondo y al compás de las perezosas olas nuestros cuerpos se atrajeron magnéticamente,
entonces ella por la excitación, desconectó su coordinación dejón de bracear y se hundió ligeramente, antes de subir a la superficie, mis labios se aplastaron contra los suyos, entre las dos lenguas y el salitre surgió una compenetración inmediata, notamos el agua entrar en los pulmones .... nos parecía pertenecer a ese líquido elemento.
No era desagradable, el mar nos acariciaba a los dos y ella a mi, me daba su aire y yo el mio, casi podíamos respirar bajo el agua. la compenetración era increible, abrí los ojos bajo el agua ella sonreía con sus cabellos mecidos lado a lado, con la armonía de las terminaciones de una medusa mecida por los caprichos de las corrientes .
Nuestros corazones compartían un solo latido, las lenguas se acariciaban disfrutando cada
una del nuevo sabor de la otra, saliva dulce y mar salado, así permanecimos durante varios minutos sintiendo el vacio y la ingravidez de las profundidades marinas...
El sol parecía explotar de color, antes de desvanecerse tintando todo el cielo, las gotas de agua en el pelo brillaban como si fuesen de plata, descomponiendose en mil tonos, esto hizo reventar de sabor nuestras bocas, las lenguas se acariciaban, encontrando nuevos matices y despertando todas las terminaciones nerviosas.
-Cabrón, ¿ahora quién va a superar este beso? Has arruinado mi vida definitivamente.
Salimos del agua y nos tendimos en la toalla mirando las estrellas que salían timidamente, solo recuerdo que antes de dormir, me besó el pecho con sus labios aún con restos de carmín.......aún ahora, me parece sentir su calor.
Al despertar, me encontré solo en la toalla, no podía admitir que ella estaba muerta, fue la única persona que no pude salvar, una obsesión que me atormenta, un sueño reincidente que me persigue, pero al incorporarme pude ver perfectamente el carmín de sus labios en mi pecho......
PD Este beso está rodado por especialistas, no se os ocurra probarlo, sin un socorrista... ;-)
beso, socorrista, carmin
jueves, 15 de mayo de 2008
Encuentro delante del mar
Estaba sentada, el agua tapaba sus piernas, su torso desnudo, resplandecía con el cansado sol del ocaso. Me sonrió y entonces me fijé en sus curiosos tatuajes de vivos colores en la delicada y sinuosa curva de su espalda desnuda.
Plasmaban la vida del mar y me hipnotizaban.
Hablamos largamente mientras el sol se escondía tras las montañas y una sensación de frío extraña ........ al cambiar de posición la rocé suavemente y me dí cuenta de que su cuerpo no emitía calor ni tibieza, su piel era suave y podía adivinar sus pulsaciones.
De repente al retirarse el agua, observé un brillo azul-plateado en sus piernas, al darle el sol me deslumbraba, eran escamas.....
estaba hablando con una sirena.
Sucedió lo que tenía que suceder, nos dimos una largo beso y ella me desnudó, cuando mi sexo estaba terriblemente duro y a punto de explotar, lo tomó entre sus manos y lo fué deslizando entre sus escamas, resbalaba entre sus manos y bajaba constantemente la piel del tronco, dejando el glande redondo y brillante bajo la luz de la Luna.
Angustiada me preguntó ¿Por donde?
No supe que contestar, era mi primera relación con una sirena, poco a poco fué desapareciendo entre las olas y me quedé ahí esperando con mi asta sin bandera diciéndole adiós.
Encuentro delante del mar
Estaba sentada, el agua tapaba sus piernas, su torso desnudo, resplandecía con el cansado sol del ocaso. Me sonrió y entonces me fijé en sus curiosos tatuajes de vivos colores en la delicada y sinuosa curva de su espalda desnuda.
Plasmaban la vida del mar y me hipnotizaban.
Hablamos largamente mientras el sol se escondía tras las montañas y una sensación de frío extraña ........ al cambiar de posición la rocé suavemente y me dí cuenta de que su cuerpo no emitía calor ni tibieza, su piel era suave y podía adivinar sus pulsaciones.
De repente al retirarse el agua, observé un brillo azul-plateado en sus piernas, al darle el sol me deslumbraba, eran escamas.....
estaba hablando con una sirena.
Sucedió lo que tenía que suceder, nos dimos una largo beso y ella me desnudó, cuando mi sexo estaba terriblemente duro y a punto de explotar, lo tomó entre sus manos y lo fué deslizando entre sus escamas, resbalaba entre sus manos y bajaba constantemente la piel del tronco, dejando el glande redondo y brillante bajo la luz de la Luna.
Angustiada me preguntó ¿Por donde?
No supe que contestar, era mi primera relación con una sirena, poco a poco fué desapareciendo entre las olas y me quedé ahí esperando con mi asta sin bandera diciéndole adiós.
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